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Por: Carol (@carolmarcesm)

Hoy, a la edad de 97 años, nos deja Margot Duhalde, la primera mujer piloto de guerra chilena y pionera en ese campo en Latinoamérica.

Margot Duhalde nació en Río Bueno en 1920. A sus tempranos 16 años logró ingresar al Club Aéreo de Chile, teniendo muchas dificultades para ser instruida, tanto por su edad como por ser mujer. Se convirtió en piloto civil antes de cumplir los 18 años. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, y Charles de Gaulle llamó a los descendientes franceses a luchar contra las tropas nazis, Margot dijo a su familia que se iba a Canadá a trabajar como instructora, pero en cambio viajó a Europa, ingresando a las Fuerzas Francesas Libres, ayudando a cuidar enfermos, o como mecánica. Tenía apenas 20 años y solo 50 horas de vuelo. Tiempo después, gracias a sus contactos, viajó  a Londres, ingresando a la Fuerza Aérea Real, en la división de Transporte Aéreo Auxiliar, junto a otras 600 mujeres. Ahí voló una gran cantidad de aviones de distintas clases, incluyendo bombarderos. Una vez que terminó la guerra, siguió trabajando para la Fuerza Aérea Francesa, primero desde Inglaterra, y luego desde Marruecos.

Volvió a Chile en 1947, trabajando como piloto particular, y luego como piloto comercial. Más tarde ingresó a la Fuerza Aérea Chilena como Jefe de Torre de Control. Durante su larga trayectoria, también trabajó como instructora de vuelo e incluso fundó una Escuela de Vuelo que lleva su nombre.

Margot escribió un libro llamado ‘Margot Duhalde. Mujer Alada’. Participó en un documental británico sobre mujeres aviadoras del Transporte Aéreo Auxiliar, y en un documental sobre esa división y sus integrantes. Además, la escritora Magdalena Silva Valdés publicó un libro basado en su vida, ‘Margot Duhalde: Aviadora’.

A lo largo de su vida recibió muchos reconocimientos nacionales e internacionales, entre ellos por su labor durante la Segunda Guerra Mundial (Gobierno francés y británico), y el grado de Coronel de Aviación de la Fuerza Aérea de Chile.

Margot Duhalde tuvo una vida plena. Supo desde muy joven lo que quería hacer y lo consiguió, aún cuando eso significó ingresar a un mundo liderado por hombres. Su fuerza interior le permitió no solo mantenerse en ese ambiente sino avanzar y ascender. Fue capaz de equilibrar su vida personal con su vida profesional y destacarse consiguiendo muchos logros. Sin duda, su vida y su ejemplo de perseverancia, han sido un modelo a seguir por muchas mujeres jóvenes y adultas que ven en Margot muchas cualidades dignas de imitar. Es un ejemplo palpable del conocido dicho popular “Querer es poder”.

Hoy la despedimos en su último vuelo, pero su enseñanza de vida se queda con nosotr@s en nuestros corazones y en nuestra memoria.