Por: P0Y

Hoy 11 de Marzo de 2018 es quizá el día más funesto de la historia política chilena, es el día en el que vuelve al poder uno de los personajes más nefastos en Chile desde la vuelta a la democracia. ¿Cómo es posible que en el Chile del siglo XXI tenga posibilidades un delincuente a la primera magistratura? Las razones son diversas y no está en el alcance de esta nota detallarlas, pero tomemos sólo tres de ellas

  • Una campaña agresiva por parte de la derecha que apuntó básicamente al votante desinformado.
  • Un candidato de izquierda que nunca logró convencer dada su postura más bien gris frente a los temas país.
  • Una postura del Frente Amplio que si bien fue claramente antipiñera, nunca mostró un apoyo directo al candidato de la Nueva Mayoría.

 

Hay muchas más variables, sin duda, pero entre aquéllas y las enumeradas vemos que Piñera pudo ganar con un porcentaje bajísimo del universo electoral chileno. La abstención llegó al 53.33% según SERVEL , ganando Piñera con el 54% de los votos legalmente emitidos, aproximadamente un 27% del universo de votantes.

Estadísticas aparte, llegamos a 2018 y nos enfrentamos a cuatro años de un gobierno que se caracteriza por la gran cantidad de imputados en el gabinete, por una clarísima tendencia al nepotismo y en general podemos observar sólo búsquedas personales de poder. Este no va a ser un gobierno que priorice al pueblo de Chile,  sino, indudablemente a la clase dirigente chilena, ese 1% que es dueño de las riquezas de nuestro país.

En el primer párrafo tildamos a Piñera de delincuente y es que en realidad lo es, recordemos que en 1982 desfalcó el Banco de Talca, por mucho que sus seguidores quieran desconocer este hecho. Hasta ahora, Piñera continúa impune.

Para entender la dimensión humana de Piñera como personaje, pondremos sólo dos ejemplos que lo muestran sin lugar a dudas como una persona, que en el mejor de los casos es un depredador político y en el peor, francamente malvado:

Gina Ampuero, la auxiliar de vuelo.

En una ocasión, Gina Ampuero, auxiliar de vuelo de LAN Chile, aerolínea propiedad de Sebastián Piñera en ese momento, pasó a llevar a éste, quien estaba reclinado en su asiento del avión con las piernas estiradas en el pasillo. Piñera reaccionó de la peor manera posible, se levanta gritándole a la cara  “¿Tú quieres pisarme? ¡Yo voy a enseñarte cómo se pisa!” Pasando del dicho al hecho, le pegó un brutal pisotón que dió como resultado dos falanges fracturadas. Posteriormente la auxiliar fue objeto de constantes acosos laborales que la llevarían finalmente al suicidio.

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El Piñeragate 

El 23 de agosto de 1992 mientras era senador y precandidato a la presidencia, Piñera protagonizó un incidente que se pasó a llamar el “Piñeragate” o “El Kiotazo”. En esa fecha se filtró una grabación donde Piñera solicita específicamente a su amigo Pedro Pablo Díaz a influir en los mediadores de un futuro debate presidencial, así como también, eliminar la credibilidad de Evelyn Matthei, a la sazón también precandidata a la presidencia.

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Dimensión Ética y moral

No encontramos mucho destacable en ese aparte tampoco, más bien vemos una especie de moral trastocada y maquiavélica que le dice que lo único importante es ganar, nada más. Una muestra clara es su declaración de patrimonio y el fideicomiso ciego que en teoría lo muestra como una persona que no se beneficaría personalmente de su período como mandatario, en este artículo vemos que claramente miente con la más absoluta desfachatez.

Y en materia de DD.HH.

En términos de derechos humanos, Piñera tampoco destaca como un defensor de los mismos, sino más bien, manteniendo el status quo y protegiendo a todos aquellos que cometieron delitos de lesa humanidad. Para una cronología detallada de los hechos de Piñera en materia de derechos humanos ver el siguiente artículo.

Conclusión

La lista suma y sigue, este período de cuatro años se caracterizará por un nulo respeto a la identidad de género o cualquier otro derecho humano, un constante denostar al gobierno anterior, la reflotación de proyectos que van a romper con la ecología de nuestro país, la probable eliminación de la gratuidad en la educación, el fortalecimiento de AFPs e ISAPRES, y quizá lo más vergonzoso, las inefables “piñericosas”. En fin, Chile no se verá beneficiado en términos de país, seguiremos manteniendo nuestra política extractivista, porque eso es el mejor negocio para la plutocracia chilena. Es posible que “crezcamos”, pero eso ciertamente será producto del comercio exterior y probablemente sólo medido en datos estadísticos, pero no podemos ser optimistas en cualquier otro orden de cosas. Piñera no es el presidente de Chile sino el benefactor de la clase dirigente chilena y tristemente el epítome del “Chileno vivo”. Una vergüenza nacional en el mejor de los casos.