Por P0Y

Partamos por decir que de esto no hay pruebas, sólo rumores. Que no es un análisis, sólo una idea hecha nota. Que puedo parecer paranoico y probablemente tengas razón. Pero tal vez no sea una idea tan peregrina.

Todo parte hace un tiempo atrás cuando la Centro Izquierda decide presentar a su candidato a la presidencia Alejandro Guillier, quien es y ha sido históricamente una figura más bien gris en la política chilena, en su región lo conocen como “El Flojo”.  Lo primero que pensé en ese momento fue “¿Pero cómo? Un personaje con su nivel de ‘grises’, su poco empuje y menor popularidad no va a llegar a ninguna parte” En ese momento nace en mí el bichito de la teoría de la conspiración. Hoy, en vista a lo sucedido, ese bichito parece haber estado en lo correcto.

Viendo hechos podemos darnos cuenta de los siguiente:

  • Piñera comenzó a hacer su campaña casi al momento de entrar Michelle Bachelet al gobierno por medio de un constante denostar la gestión de ésta última, casi a diario.
  • El nacimiento o fortalecimiento del Frente Amplio, que desde un principio actuó como un ente atomizador dentro de la Izquierda chilena.
  • La más absoluta ausencia de una figura que pudiéramos llamar “líder natural” dentro de la izquierda tradicional.
  • La proliferación de “ideólogos” de derecha como Sergio Melnick, José Antonio Kast, Aldo Duque, Henry Boys Loeb, Axel Kaiser entre otros.
  • La constante emisión de noticias económicas casi catastróficas o sobre una supuesta delincuencia rayana en barbarie. Asimismo, diariamente, la denuncia del mal funcionamiento de las instituciones estatales.
  • La aprobación en el gobierno anterior de Piñera del voto voluntario
  • El escándalo del manejo de la información que hizo el Banco Mundial en desmedro de Chile (Ver noticia)

En fin, muchos acontecimientos que claramente y visto en perspectiva nos decían quién iba a gobernar Chile en el siguiente período. De hecho, todo el trabajo realizado por innumerables grupos de gente, tanto en RRSS como en el mundo “real” se convirtió en un vano esfuerzo. El caballo de batalla de la derecha siempre fue la abstención.

Entonces y siguiendo esa lógica, lo más evidente para lograr ese resultado era poner como candidatos gente que claramente no fuera a arrastrar muchos votantes. Tenemos por un lado al ya mencionado y tibio Guillier y por el otro a Beatriz Sánchez y Carolina Goic que con su estudiada dicción la una y actitud maternal la otra, tampoco lograron convencer al universo de votantes, excepto quizá a los más jóvenes y sentimentales. La apuesta de “otra mujer presidente” parece no haber sido desde el principio correcta en ese sentido. Entendiendo que las encuestas que llegaron al público mostraban a una Bachelet con un altísimo porcentaje de desaprobación, era casi lógico que el grueso de los votantes tuviera dudas respecto a elegir a otra mujer, por muy sexista que eso suene. Acá debemos hacer un paréntesis, para nombrar a dos personajes que pudieron haber entrado en la batalla por la presidencia, como son Alberto Mayol y Fernando Atria, ambos preparadisimos y absolutamente académicos, quizá por lo mismo, tremendamente lejanos al grueso de la gente. Esto en sí es extraño, es como si hubieran sido elegidos para ser rechazados. Imaginemos si postulamos a Fernando Villegas, habría sucedido exactamente lo mismo.

Llegamos a 2017 y la situación era Sánchez, Guillier y un Piñera cada vez más seguro de ganar, cada vez más sólido en su postura, por mucho que disguste, nunca se vio débil. Aunque en cada debate que participó fue casi literalmente destruido por sus adversarios, al día siguiente los medios lo mostraban como el gran vencedor.

Todo esto hace pensar en que las cosas son un poco demasiado bien armadas, los expertos en datos técnicos rebatirán esta idea y algunos la atacarán, pero el sabor de que nos hicieron tontos aún persiste.

¿CIA? ¿Masonería? ¿Alienígenas? Tal vez todas y ninguna, el hecho es que según se ve y de no aparecer algún líder real, no caudillitos de juguete como lo están siendo Boric y Jackson, nos enfrentamos a una cierta continuidad de la derecha en el poder. Hoy no se nos ocurre pensar en nadie idóneo aparte de Daniel Jadue, otro personaje preparadísimo y sin duda comprometido con el pueblo de Chile, pero que sufre un mal imperdonable para prácticamente la sociedad chilena en general, es comunista y Chile no vota por comunistas, en Chile el miedo al comunismo parece ser mayor al que tenemos a la derecha.