Por: @carolmarcesm

Solo hay una cosa que siempre he admirado de la derecha chilena: su capacidad para organizarse y ser capaces de alinearse tras un único candidato con miras a las Elecciones Presidenciales. Ustedes me dirán, ¿y qué pasó con Kast sobrino, y con Kast tío (que hasta hoy sigue dando jugo en RR.SS. y medios de comunicación) y con Ossandón? Pues bien, yo creo que al menos la mayoría estará de acuerdo con que las Primarias de Chile Vamos fueron solo un teatro para que esa coalición simulara democracia y organización, y que la candidatura de José Antonio Kast solo fue un recurso útil para hacer ver a Piñera como liberal progresista y de centro frente a la postura ultra conservadora de Kast. Pero que el único candidato verdadero de Chile Vamos fue desde un principio Sebastián Piñera, cuya candidatura y campaña (solapada) en medios de comunicación, comenzó desde el momento en que le entregó la Banda Presidencial (y la Piocha de O’Higgins, que no, no es la original) a la Presidenta Michelle Bachelet.

Así es. Mientras la izquierda chilensis se sentaba en sus laureles luego del triunfo en las Presidenciales 2014, la derecha se organizó inmediatamente tras la figura del que sería su candidato en las siguientes elecciones. Tal como está haciendo ahora, aunque en esta oportunidad la figura política no está tan clara, pero ya suenan algunos nombres como José Antonio Kast (horror), Joaquín Lavín o incluso el actual ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, a quienes los propios medios de comunicación (cuyos dueños son los empresarios que manejan nuestro país) lo alzaron como posible futura carta presidencial cuando fue nombrado Ministro.

¿En qué está hoy la izquierda? Sigue lamiéndose las heridas del fracaso tras la segunda vuelta. Sigue en reflexión. Sigue tratando de comprender qué fue lo que hicieron mal. Mientras todos nosotros miramos con horror, con dolor, con rabia, cómo el actual gobierno pasa la retroexcavadora a todos los avances sociales que se lograron durante los últimos 4 años, algunos de los cuales llevaban años de lucha, años de discusión.

Se escuchan nombres como el del Alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, el del Alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, el del exintendente de La Araucanía (y actual Senador por esa región), Francisco Huenchumilla, e incluso el de la exvocera de gobierno, Paula Narváez. Algunos todavía tienen fe en las figuras de Giorgio Jackson y Gabriel Boric. aunque siguen sin cumplir la edad requerida (Tema para otra nota: Los Requisitos Actuales Para Ser Presidente, que son demasiado básicos, a lo menos). Pero son conversaciones de pasillo, o de la sobremesa del día domingo, de chats en redes sociales.

A quienes interactuamos en Twitter o Facebook, nos gusta creer que el mundo se reduce a lo que vemos ahí, pero no olvidemos el costalazo que nos dimos el 19 de diciembre pasado. Nos gusta creer que ahí es donde se toman las decisiones y que las encuestas tuiteras son más exactas que las encuestas que inflan los medios, llámese Cadem, Adimark, Criteria Research o CEP. Pero lamentablemente (o por suerte) no es así. Quienes deben organizarse desde ahora son los partidos, y quienes influyen en ellos. Obviamente desde nuestra diminuta tribuna en redes sociales, podemos aportar nuestro granito de arena y hacer HT y transformar en TT (algo que tanto nos gusta hacer) a alguna figura y destacar sus logros, eso nunca será malo.

Pero miro y niego con la cabeza al ver cómo no hay movilidad, cómo no hay acción frente a la organización que ya está mostrando la derecha que ya ha dejado claro que pretende seguir gobernando. Miro cómo algunos partidos de izquierda siguen pensando si seguirán llamándose Nueva Mayoría, si la Democracia Cristiana va a seguir o no formando parte de la oposición con nombre y apellido, si el Partido Comunista estaría más cómodo con la Nueva Mayoría o con el Frente Amplio, si debiera o no unirse el Frente Amplio con la Nueva Mayoría para formar una oposición fuerte y organizada. No digo que estas cosas no importen. Claro que sí, sobre todo desde el punto de vista logístico y organizacional, pero también es importante que desde ya se comiencen a barajar nombres, aunque más adelante queden en el camino, es vital comenzar desde ahora a unirse tras lo que es primordial para nosotros los ciudadanos: recuperar los derechos sociales que nos está quitando este gobierno de manera autocrática, y avanzar en más derechos.

Yo no soy militante de partido ni pretendo serlo porque no me identifica ningún partido en particular. Pero sí me interesa la justicia social, la igualdad de derechos, vivir en un país donde el desarrollo y el crecimiento económico vaya de la mano del crecimiento y desarrollo social, no que sea a expensas de este. Donde nuestra calidad de vida sea más importante que los resultados de los rankings económicos y de las estadísticas. No necesito ser parte de un partido para luchar por todo eso. Ya hemos visto cómo pertenecer a un partido no te da garantías de representatividad. No soy parte de un partido, pero sí soy parte de un sector político que espero que esta vez deje de lado la política pequeña, la búsqueda de triunfos personales, y que dé la cara por toda la gente que quiere lo mismo que yo.

Por favor, organicémonos desde ya. Porque aunque no lo parece, estos 4 años pasarán rápidamente y no quiero que volvamos a dar el penoso acto que dimos el año pasado cuando designaron a dedo a un candidato (Alejandro Guillier), cuando un partido decidió alejarse de la coalición y llegar solo a la papeleta de diciembre (Democracia Cristiana), cuando un movimiento se organizó en Primarias pero cuando no logró pasar a segunda vuelta se amurró y decidió “reflexionar” (Frente Amplio). Finalmente le regalamos el triunfo a la derecha y a este nefasto nuevo gobierno.