Por P0Y

Definición de Clase Media

“La clase social implica al conjunto de individuos que integran el mismo nivel económico y social y que además suelen presentar las mismas inclinaciones, costumbres e intereses, siendo tres las que componen las sociedades: la clase alta, la clase media y la clase baja.

La primera está compuesta por los individuos que disponen de los más altos recursos materiales, dueños de empresas, ejecutivos, entre otros; la clase media está compuesta mayormente por profesionales que disponen de ingresos medios, que les permiten vivir bien, satisfacer sus necesidades y darse algunos gustos; y finalmente la clase baja que la integran los individuos que cuentan con escasos recursos, que les permiten satisfacer sus necesidades más esenciales, normalmente compuesta por obreros y personal de servicio, entre otros.

Habiendo hecho una clara distinción del concepto de clase social y sus subdivisiones en la sociedad actual ahondaremos en una de las clases más relevantes, la media, considerada además el motor de la economía de las naciones.

El concepto de clase media, a instancias del sistema de clases, designa a aquellos individuos que justamente ostentan un nivel socioeconómico medio. Se trata de un sector heterogéneo ubicado entre la clase obrera o clase baja y la clase alta. Por tanto, a los individuos pertenecientes a esta clase social les tocará ocupar posiciones intermedias en cuanto a poder, riqueza y prestigio.”

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Segmentación Grupos Socioeconómicos al 2013

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Entendiendo esta simplificada definición de “Clase media”, tratemos ahora de comprender cuáles son los matices que definen a la clase media chilena, esa que tanto usó Piñera en su campaña:

En teoría, la clase media posee un nivel económico medio que le permite cierta capacidad de ahorro, para obtener por ejemplo el bien más importante para dicha clase, la “casa propia”. Esto en Chile no es en absoluto cierto, ¿por qué? Bien, básicamente por varios factores, siendo el primero los bajos sueldos (bajos si se comparan con el costo de la vida en nuestro país, impuestos altísimos, el mercado inmobiliario que maneja los precios a conveniencia, misma cosa con las grandes cadenas comerciales)

Entonces vemos un sistema que ciertamente parece haber sido diseñado específicamente para que la clase media no sólo sea el motor productivo de la sociedad, sino además la principal fuente de ingresos para la oligarquía chilena ¿Cómo, preguntarán algunos? Fácil respuesta: Endeudamiento. El chileno medio, ése de la clase media, ése que le creyó a Piñera, hoy está endeudado hasta los huesos, de hecho ni siquiera puede decir que lo que come o viste es propio…hasta que lo paga, a un promedio de cuatro veces el valor original…para poder pagar la tarjeta de crédito empeña un altísimo porcentaje su ingreso mensual. Entonces ¿Capacidad de ahorro? Casi nula.

Ahora esto se convierte en un real problema, cuando los medios en general (Publicidad primordialmente), bombardean al público con mensajes que le dicen a qué debe aspirar para poder ir subiendo en la escala social, gran aliciente para poder fomentar nuevos gastos, mejor auto, mejor celular, más estilo, el más caro condominio… en fin. Todo eso que nuestro sistema nos vende como “Buen vivir”. La búsqueda de un mejor “Nivel socioeconómico” es el real motor de este gran negocio.

La calidad de vida ya no es tal, dado que para conseguir todo aquello, es necesario de un sacrificio enorme que se traduce en jornadas de trabajo interminables (de por sí brutales en Chile), miles de horas extra para poder lograr ese porcentaje mayor en el sueldo que le permitan pagar “los extra” del mes.

En términos de educación, otro gran tema, vemos que el sistema te prepara exactamente para esto, poca o nula mentalidad crítica (no existe educación cívica, filosofía, ética) y primordialmente para llenar cuestionarios de selección múltiple apuntado casi específicamente a obtener un puntaje decente en la PSU. Esto es mucho más notorio en los colegios particulares, que en teoría son mejores desde el punto de vista “Académico”, cuestión que no es así. Si se mira en estos colegios, nos encontramos con poco interés en materias de cultura general y un programa educacional brutal y competitivo orientado al “éxito”. En contraste vemos en los colegios públicos el nivel académico baja, pero se mantiene ese intento de anular la mentalidad crítica. Es como si estuvieran preparando directamente a quienes van a ser subalternos de los anteriores. Y así avanzamos día a día con una mezcla de poca mentalidad crítica, poca cultura  y deseo de obtención de bienes materiales para mejorar nuestra “calidad de vida”, de ser “exitosos”, el “target” perfecto.

Salud, bien, otro aspecto que parece estar definitivamente diseñado para obtener los mayores beneficios y prestar el servicio más barato posible, las ISAPRES. Tenemos quizá el costo de salud más alto en todo el continente americano y esto es simplemente porque tienes sólo dos opciones, ISAPRE o FONASA, el sistema público, al que lamentablemente ningún gobierno ha tratado de fortalecer por medio de políticas “estatales” en forma necesaria, y cuya membresía es además “mal vista” socialmente, esto último  provocado por ese enfermizo afán de mejorar el estatus social.

Previsión, está casi de más hablar del sistema de AFP, un sistema de jubilación absolutamente mezquino, que profita con el ahorro de sus afiliados en beneficio propio para entregar por todos los medios una jubilación paupérrima. Se han visto casos en que las AFP terminan unilateralmente los contratos porque el jubilado vive “por sobre las expectativas de vida” especificadas en el contrato original.

Socialmente y en la peor muestra de esta búsqueda podemos encontrar actitudes que son reconocibles en todo ámbito: un constante aparentar ser mejor o tener más que los demás, prepotencia, necesidad de validación frente a los demás, exagerada autoimportancia, en fin, rasgos no muy normales y que parecen ser hereditarios, dado que los hijos tienen comportamientos similares a los padres.

Como ejercicio imaginemos una familia que tiene un ingreso de $3.000.000 mensuales, algo no tan lejano a la realidad dentro de la “clase media acomodada” chilena, ambos profesionales, con dos hijos, uno de 10 y otro de 16…en un barrio “decente” un arriendo puede llegar a los  $500.000, o el dividendo de un departamento (60m2 ~ $140M) en el mismo barrio puede llegar a lo mismo.
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Esta figura que puede parecer ridícula, es básicamente lo que enfrentan las familias de “clase media acomodada” en Chile. Si pensamos que ese ingreso parece muy alto, miremos a ingresos más “promedio” aún… la cosa se pone peor, mucho peor, mismas aspiraciones a un mayor endeudamiento. Todo muy Orwelliano la verdad.

Entonces ¿qué es la clase media chilena, ese motor de la economía de nuestro país? Bien, parece ser un extraño híbrido, en rigor es una clase proletaria algo ilustrada con acceso a endeudamiento. Su rol en la cadena es claramente pagar mucho más de lo que debe para poder ir alimentando el insaciable bolsillo de los más poderosos, de aquellos que diseñaron el sistema, de los que fueron lo suficientemente previsores para saber cómo iba a funcionar el país en los próximos 40 años. Por mucho que nos disguste, para poder funcionar sumidos en este sistema que está diseñado para alimentar a ese 1% que es la clase alta chilena tenemos que plegarnos a sus edictos ¿Se puede romper con el sistema? Es posible,  pero requiere sacrificios, olvidar las tarjetas de crédito, comprar todo al contado, migrar al sistema público de salud (y obligar al estado a mejorarlo), ajustarse a las necesidades de cada quien y olvidar el bombardeo constante que te dice quién o qué debes ser. Hay muchos otros factores que discutir, pero siento que eso es digno de un estudio serio, no de una columna de opinión.