Por: P0Y

Esto más que una columna de opinión es una declaración, no sé si necesaria, pero siento que hay cierta confusión respecto a este tema. Esta nota nace a partir de una discusión que tuve con un muy querido amigo sobre si un hombre puede o no ser genuinamente feminista.

Para entender bien el papel del hombre en el feminismo es necesario remitirnos a su definición:

“Del latín femĭna (“mujer”), el feminismo es la doctrina social favorable a la mujer. Se trata de un movimiento que exige que hombres y mujeres tengan los mismos derechos: por lo tanto, concede al género femenino capacidades antes reservadas sólo a los hombres.”

Definición de Feminismo

“El feminismo es un conjunto heterogéneo​ de movimientos políticos, culturales, económicos y sociales, que tienen como objetivo la emancipación de las mujeres y la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, así como cuestionar la dominación y violencia de los varones sobre las mujeres y viceversa, ​además de la asignación de roles sociales según el género mediante meritocracia.​”

Ver Feminismo

Personalmente, y para simplificar un tema que en sí es más bien complicado, me remitiré a una definición de Bell Hooks (Activista y escritora norteamericana)

“Feminismo: Es un movimiento nacido para eliminar el sexismo, la explotación sexista y la opresión”  (How does the author bell hooks define feminism)

Agrego: “Y que por extensión busca la igualdad de géneros en nuestra sociedad”

Entonces la disyuntiva: ¿Se puede ser feminista y ser el macho de la especie al mismo tiempo? ¿Es lícito o incluso congruente ser hombre y feminista?

Bien, evidentemente un hombre no puede ser feminista desde el punto de vista vivencial. Es muy difícil que entendamos desde este escenario lo más básico que sufre a diario una mujer por el solo hecho de ser mujer, el acoso, la cosificación, la desigualdad en todo aspecto (sueldos, previsión, salud), la crítica en caso de expresar libremente tu sexualidad, la mirada descarada a tu escote en los vidrios del metro; en fin, sentirnos “Ciudadano de segunda clase”. Definitivamente eso no nos sucede por el solo hecho de tener un pene colgando entre las piernas.

Existe una corriente que te dice que por ese solo hecho, un hombre NO PUEDE ser feminista. Acá es donde me rebelo contra esa definición y me pregunto: ¿Y qué pasa con las ideas?  ¿Qué pasa con la empatía? ¿Qué pasa con la fuerte convicción de que la desigualdad DEBE terminar?

Volviendo a la conversación, me pasó algo muy raro, me sentí discriminado, vulnerado en mis convicciones, sentí que mi visión de feminismo fue minimizada de alguna forma. Esto fue muy extraño, casi surrealista. Digerido todo aquello es que decidí escribir esta “declaración” que es sin duda personal y probablemente no aplique para todo el mundo, pero vaya y que sirva para algo.

Mi interpretación personal del feminismo

Quizá el feminismo del siglo 21 debe evolucionar, sin duda el tema de géneros hoy no es el mismo que hace, digamos, veinte años, todo cambia a una velocidad impresionante. Desde ese punto de vista el feminismo no debería ser solo para mujeres feministas, debería ser un movimiento universal y transversal, el mundo debería ser feminista, y no hablo acá de que el hombre debe también adueñarse del movimiento, sino más bien sentirse inmerso, comprometerse con él, ser un aliado activo. Todos debemos luchar por terminar con la brutal desigualdad que existe hoy en día. No existe ninguna razón biológica o física que valide las diferencias presentes, solo una mera creencia-conveniencia en una supuesta inferioridad femenina. La convicción de que esto debe cambiar no debe venir desde la hipocresía de lo “Políticamente Correcto”, sino más bien desde lo más profundo de tus creencias, entender empáticamente y a cabalidad, en un acto consciente, que no debe existir desigualdad y que el respeto a la persona debe ser lo que prime sobre cualquier otra consideración. En la medida que el sector “masculino” y gran parte del femenino de la sociedad no entienda esta básica definición, el movimiento feminista seguirá siendo de alguna forma caricaturizado con denominaciones como “feminazi”, “moda” y otras que pretenden minimizar su importancia.

Es cierto que se han logrado muchas reivindicaciones, pero no parece ser suficiente y no hablo solo de nuestro país, hablo de a nivel mundial, algo tan básico como el mismo sueldo a mismas responsabilidades o capacidades aún no se cumple a nivel global. Algo que el feminismo definitivamente no es, es ser la contrapartida al machismo, eso que parece a primera vista cierto y obvio, no lo es y simplemente porque el feminismo busca reivindicar al género femenino a su justo lugar en la sociedad y el machismo es simple ABUSO de poder, nada más ni nada menos. Menciono esto porque lo he escuchado (y leído), es algo que me molesta sobremanera y es una minimización de la búsqueda, un intento falaz y vulgar de desvirtuar lo que implica el feminismo.

Desde estas letras y entendiendo mis limitaciones como hombre, me declaro acérrimo feminista y reivindico mi derecho a serlo. Esto es un tema de convicción y creencias, no necesariamente de género. Tal como me declaro anarquista, antirracista, ecologista y humanista también puedo declararme feminista. Y así como no basta escribir en RRSS #NiUnaMenos cómodamente desde el teclado, tengo un compromiso personal respecto a realizar acciones reales que busquen esta igualdad tan, pero tan necesaria, no veo otra forma de que nuestra sociedad (globalmente hablando), pueda evolucionar hacia el siguiente paso.