Por: @Galolivares

DELINCUENCIAS, NO DELINCUENCIA.

Hay varios tipos ¿sabía?

Ver las noticias no es otra cosa más que frustrarse, asustarse, dolerse y  condolerse por la realidad de tantos compatriotas. No escribo nada nuevo si me refiero a estas constataciones que todos hemos hecho al momento de ver los noticiarios nacionales: primero, nunca hay más de una buena noticia; segundo, prácticamente todo tiene que ver con delincuencia.

Pero cierto tipo de delincuencia…

La distracción como modus operandi, la elección del foco, va operando a niveles psíquicos y el espectador termina convencido que la delincuencia REAL es solo aquella que se relaciona con asaltos, portonazos, drogas (y sólo microtráfico por cierto); dejando solapada esa otra puta delincuencia que se pavonea por tribunales, sin esposas, sin grilletes, sin chalecos de imputado, sonriendo, sabiendo que todo se negocia; que la justicia depende sólo de cuántos recursos se tiene para comprar las voluntades suficientes como para salir con un letrero de ABSUELTO que le deja al espectador menos informado la sensación de que todo era un montaje contra el acusado. La palabra “absuelto”, no se parece a “inocente”; no, “es inocente” piensa, satisfecho, el espectador ignorante, confiado, imbécil… y luego otro bombardeo de  portonazos, asaltos, drogas.

Y vuelta a frustrarse, asustarse, dolerse y  condolerse por los compatriotas hasta que aparece el gobierno y su nueva imagen, ese jueguito de espejos que va mostrando a la derecha como si fuera la última nata de la política y la democracia… luchando contra la delincuencia. En nuestros noticiarios abundan los operativos con apariencia de complejos e intrincados, de larga data, preparación y logística, en donde allanan una casa –siempre humilde- desde donde sacan precisa y específicamente a asaltantes, bandas especializadas en portonazos y narcotraficantes. Y claro, se siente que alguien está haciendo algo contra eso, que el Gobierno está combatiendo la delincuencia en forma efectiva y “sólida”.

El mismo Piñera anduvo en una patrulla, hablando por radio –puras hueás, pero hablando para todo Chile- haciendo la “faramalla” del Comisionado de Ciudad Gótica. Fingiendo, finalmente, para lograr ese efecto tramado, pensado, dirigido, con el que el espectador se termina sintiendo a salvo; se termina sintiendo bien. Aparece entonces la siempre extraña cara de Chadwick, primo del Comisionado, despotricando y pontificando contra ESA delincuencia.

¿Y la otra delincuencia?, bien gracias. Uno tras otro van saliendo los absueltos y ese espectador que respira tranquilo, aliviado, confiado, comienza a olvidar (o bien jamás se enteró) que el mismo Piñera está en el centro de esa otra delincuencia; que la mitad de su primer gabinete aún está en tribunales; que él mismo fue llamado imputado en plena campaña; que Moreira y prácticamente toda la UDI han sido sindicados, formalizados y condenados por la justicia; que uno de los PENTA es pariente directo del Fiscal Nacional y el otro un gran amigo del mismo Piñera; que los correos inculpando a Wagner, Ministro de Piñera, siguen ahí, igual de claros, pero ya olvidados; que el rarísimo Chadwick, paladín de la justicia, tiene como pariente directo al único condenado por ESTAFA en el caso CAVAL; que seguramente Longueira será otro más de los que se va a unir a la abyecta caterva de “absueltos” y de “inocentes” saliendo de tribunales, para gozosa tranquilidad de esos ignorantes e imbéciles de siempre, que nunca dejan de VOTAR.