Henry Miller Henry

Cuando en dictadura se hablaba de “apagón cultural” muchos estimábamos una fecha de vencimiento idéntica a la dictadura que queríamos derrumbar: se acababa la opresión, regresaba la cultura.

Y es cierto que desde el retorno a la democracia el pueblo salió a la calle, disfrutó de los espacios públicos, del Teatro a Mil, de los Carnavales Culturales de Valparaíso y de cientos de instancias culturales a lo largo de Chile, la gran mayoría gratis, abiertas a toda la comunidad.

Pero lo que nunca barruntamos es que el “apagón cultural”, como ponzoñosa alimaña, pariría crías que perduran hasta el día de hoy.

Me referiré a tres de ellas, a una perversa y obscena trinidad:

Fernando Villegas.

Como consecuencia del apagón cultural el pueblo bajó su nivel de exigencia y vio referentes culturales donde no los hay. Es el caso de Villegas, quien no tiene profesión ni oficio conocido, aunque por años el mismo se presentó como “Sociologo”, “Periodista” y hasta “Escritor” (esta última la más lejana…)

Pero el no tener profesión no sería inconveniente, pues la historia registra infinitud de genios en todas las disciplinas del conocimiento humano que jamás pisaron una universidad. Lo que ocurre con Villegas, es que se aprovechó de esta huella del apagón cultural, de este legado de ignorancia que hasta hoy nos acompaña para alzarse como “intelectual”. Dicho de otra forma, incubó su fama al calor de una sociedad mayoritariamente ignorante.

Pero al igual que sus seudos profesiones, Villegas de intelectual no tiene nada, a lo sumo, se le podría catalogar de “comentarista”.

Maneja no mas de una docena de conceptos. Ejemplo: así como el alumno que estudió para la prueba de historia solo el capítulo de los Fenicios y aunque le preguntan sobre los Sumerios insiste: “pero los Fenicios…”, este comentarista puede estar en un panel donde se debata el posible viaje a Marte y el sacará obligadamente la “Revolución Francesa”. Posiblemente un tema que domina…pero de los poco que domina.

¿Es decano de alguna facultad? ¿Ha formado alumnos? ¿Ha sido invitado a universidades extranjeras? ¿Ha escrito textos de consulta obligada? ¿Tiene un doctorado en gasfitería?

Nada de lo anterior.

También es el Rey de Sarcasmo de 5ª, y resulta absolutamente predecible cuando emitirá ese “suspiro de fastidio” que es la forma cavernaria de decir “no estoy de acuerdo contigo”.

Villegas era en la universidad de los 60’ lo que hoy llamaríamos un “perno”, mejor dicho, un “perno ideológico”, un trashumante ideológico, frasero y panfletero, condiciones que lo acompañan hasta hoy. De aquella época viene su resentimiento con la izquierda intelectual a la que jamás pudo pertenecer, resentimiento que le ha servido para llevar pan a su mesa por casi medio siglo.

Bonus track: la carta “defensa” (era que no) de sus hijas. Una epístola dictada de la A a la Z: la ampulosa y autorreferencial verborrea de Villegas es única. “Un hombre que escucha jazz, lee historia universal, etc.” Es el mismo cartel de “culto” que el chascón de marras de viene haciendo desde siempre. Señoritas: el Maqués de Sade era refinadísimo…también Anibal Lecter.

Patricia Maldonado

Reina de la Noche… de la noche más negra y larga en la historia de Chile.

Compañera de parranda de Alvarito Corbalán, aquel valiente soldado que asesinó a Tucapel Jimenez y para despistar, “suicidó” a un pobre alcohólico haciendo que se cortara sus dos muñecas (¡¡¡) (si te cortas los tendones de una muñeca, ¿cómo te cortas la otra?)

Defensora acérrima del criminal genocida, narcotraficante y cleptómano que nos gobernó por 17 años. También, genuflexa con la cónyuge del cuartelero, dueña hasta de las plazas de Chile.

Patricia Maldonado, la mujer más despotricadora, grosera, chabacana y grotesca de la nociva televisión chilena. Aquella que les tiró huesos de vacuno a los familiares de DD.DD que protestaban en Tribunales gritándoles: “¡acá están sus huesos…no jodan más¡”. Aquella que cada mañana intoxica a pobres dueñas de casa que no tienen muchas alternativas para salir de sus rutinas.

Patricia Maldonado, la voz que cada cumpleaños del tirano le cantaba “sigo siendo el rey”.La Ordinarius Venus que en otras latitudes no tendría tribuna alguna y que por mucho menos ya enfrentaría varias causas criminales en su contra. Para su fortuna, esto es Chile y la ordinariez e inmoralidad es el gran techo que la cobija, la gran herencia que le dejó su Tata.

Raquel Argandoña.

También compañera de jarana deOrdinarius Venus, de Alvarito y otros próceres que nos defendieron del comunismo.

Habla de todo…y no sabe de nada. Ostenta el récord del puntaje más bajo jamás ponderado en la antigua PAA: 304ptos.

De lágrima fácil, recorre los canales de TV (cobrando muy bien) narrando vicisitudes de su existencia: matrimonios, divorcios, amantes, decepciones amorosas, peleas con sus vástagos y todo lo que ávidamente quieren escuchar aquellos millones de televidentes herederos del apagón cultural pinochetista que nos acompaña hasta hoy y del cual ella es uno de sus más meritorios exponentes.

Pontifica sobre moral, familia y buena crianza…el diablo vendiendo cruces: ¿no es ella la madre de aquel adolescente que sube una fotografía donde le pone una pistola en el culo a una mujer? ¿No es ella acaso la madre de ese energúmeno que se ufana por “haber chocado un Camaro y tener al día siguiente otro del año”? Doña Quintrala: ¿puede ud. hablar de moral teniendo ese inmenso tejado de vidrio?

La Quintrala humilla, denosta, calumnia, agrede y menosprecia a quien se le atraviese, y por esta altruista labor, se le paga generosamente, ya sea en canales privados o en aquel donde están nuestras lukas.

Aunque ameritaría explayarse sobre su aspecto, solo diré que ella es la tela que Basil Hallward pintó a Dorian Gray, aquella que está guardada bajo 7 llaves en la mansión de Dorian. Pero a la inversa de la historia, Raquel “ES la tela” donde se plasma la maldad, no el hermoso hombre que deambula por los salones londinenses. Ella es el deslucido y decrépito rostro que dos veces a la semana envenena a dueñas de casa y por ello recibe 11 millones al mes. Me pregunto: ¿existirá una Raquel inmaculada e impoluta guardada bajo 7 llaves en alguna recóndita buhardilla santiaguina que algún día pueda reemplazar al macilento lienzo que acude al set? Difícil.

A mi entender esta es la obscena trinidad de la televisión chilena, la que parió el apagón cultural que aún nos pena, la que refleja el oscuro, miserable e inculto rostro del Chile actual.

HENRY MILLER