Por: @Mairatrix649

Nací casi dos años después del triunfo del “No” en 1988; mis hermanas durante de la dictadura. Mis padres, amigos y algunos parientes me han contado sus versiones de cómo han vivido esa época tan dura y que aún mantiene esa herida abierta y difícil de cicatrizar. Cómo hacerlo, si aún tenemos en nuestra lista a desaparecidos, exiliados, torturados, quienes, gracias a ellos y el mantenimiento de la memoria podemos entender un poco más lo que ha ocurrido durante los auges y caídas de los dos bandos. El gobierno de La Unidad Popular que duró casi cuatros años y la dictadura que duró diecisiete años. Aún muchos se preguntan si de verdad la Democracia regresó a nuestro país. Porque, como vemos; aún se ven políticas pasadas de moda y el Código Civil que se remasterizó varias veces y desde el año 1980, aún tienen leyes que se crearon durante la dictadura y las mantienen vigentes -ya sea en secreto e/o ignorancia-. No sé si pensaron que estas cosas no llegarían a la luz; los nazis se dedicaron a intentar quemar todo documento que los delate como criminales contra la humanidad; actualmente todavía hay otros que están quemando documentos para que no haya culpables ya no solo en crímenes de lesa humanidad; en estafas generales a nivel mundial. Es muy posible; pero aun así, existe el registro más imposible de quemar o destruir: la mente humana, su memoria. Aquellos sobrevivientes, familiares de aquellos que han sido víctimas de los tres tipos ya mencionados, han logrado sacar a la luz todo lo que pasaba en el país, principalmente con mucha cautela y con el pasar de los años ya pudieron revelar los más graves acontecimientos que las generaciones futuras de seguro no tienen idea del nivel de gravedad en cuanto a ser censurado, controlado, perseguido, etc. Yo tampoco lo sabré; y sé que muchos testigos dirán lo mismo, y esperando que nunca más ocurra. Aún pasa en otros países donde censuran algunas libertades de expresión, y usando métodos más tortuosos —como el psicológico mediante amenazas hasta públicas— o del mismo nivel que ocurría aquí. Saber incluso de la existencia de varias cárceles clandestinas disfrazadas de casas comunes y corrientes a ojos de los que caminaban por sus calles me dejó más que petrificada. Nada más los he visto en reportajes, documentales, y aún hay mucho que ver. Incluso la música era censurada ya sea por sus letras, orígenes o los géneros. Estaba prohibido todo acto cultural, protesta, todas aquellas que durante la instalación de la Unidad Popular al poder ocurría sin problemas (sin importar los niveles), imaginaba más que un mundo triste. La Nada misma; gris, con voces de militares lavados de cerebro sin que los considere enemigos, sino que estaban también siendo controlados por las más altas autoridades que incluso se enriquecieron a costa del pueblo en esos diecisiete años de cautiverio nacional. Después de ese período, la llegada de un nuevo plebiscito que cambió por completo la historia (hubo uno durante fines de los ’70, y debido tanto al miedo como el control de los votos votaron por el “Sí”), la gente ya podía salir por las calles libremente, manifestarse libremente, sin miedo. Y eso va también para aquellos que lograron encontrar pistas sobre la ubicación de algunos desaparecidos, pero esos años era nada más el comienzo de lentos descubrimientos.

El mayor recuerdo que tengo en mi subconsciente desde pequeña es el símbolo del “No”. Un arcoíris. Y durante años me preguntaba de dónde venía, por qué lo recuerdo más que otras cosas, decidida a saber su origen nunca creí que aquel arcoíris me llevaría a una lista de historias que apenas se estaban contando en los ’90. Las manifestaciones sobre el arresto del dictador en Londres —pros y contras—, fue todo un levantamiento de voces que estaban calladas por años. Más me llenó de curiosidad y seguí viendo por mí misma a través de reportajes, noticias, muchas menciones sobre la llamada “Caravana de la Muerte”, y que logré saber de ello hace muy poco, ya con más sentido de razón.

Cuando se cumplieron los 30 años desde el nefasto Golpe de Estado (el año 2003), se revelarían más cosas en forma de reportajes y documentales. De literatura aún no sabía nada, y me quedé viendo algunas de ellas, pero como seguía siendo una niña, ignoré algunas cosas, o también pudo ser que aún faltaba información que revelar. Me quedaba atenta al ver esas antiguas imágenes de cómo destruyeron la Moneda, repitiéndolas una y otra vez (y prevalece), y por un momento se dudó cómo realmente murió el ex presidente Allende. Fue toda una noticia al saber que ese año lo exhumarían para saber si realmente se suicidó, resumiendo al final unas semanas después que fue así, pero las dudas persisten mediante el avance de la tecnología y muchas preguntas que no se han respondido. Al pasar los siguientes años, como que hice una pausa y continué como pude con mis estudios (yéndome muy mal, pero logré graduarme y sin repetir, gracias a las clases de Integración), pero la memoria de aquella época, los eventos vacíos que querían llenarse en mi mente siguió tal cual hasta volver a mi afición de siempre; leer y escribir.

Avancé en esos dos; haciendo cuentos, mis libros ya a término, dibujando muchas cosas, hasta llegar al momento de la lectura avanzada y la no obligada por la escuela. Además de ser fan de las historias de terror, me dio la idea de continuar con leer libros de historia, principalmente de la época de la Segunda Guerra Mundial, que conseguí libros y películas tanto interesantes como recomendables. Ahí llegué al punto de buscar libros de contenido que ocurrieron en Chile, principalmente los auges y caídas de la UP y la dictadura, como dije anteriormente.

Esos eventos pasaron hace poco, y poco antes que se cumplieran los 45 años de aquella invasión. Fue ahí que tuve una arriesgada, descabellada, pero buena idea. Hacer esta historia usando personajes, eventos de otros géneros literarios como lo hacen muchos que escriben sus cuentos usando a sus personajes favoritos. Usando películas, eventos literarios, hasta la poesía y música. Agregar la música en esta historia se volvió vital gracias a un libro que lo considero mi himnario, llamada “Canción Valiente”. La música en aquella época fue tan vital y acompañó a la Unidad Popular u otros partidos de izquierda hasta el final. Y el legado se mantiene. Durante mi vida siempre quise hacer una historia así, agregando a mis personajes favoritos en un contexto que, al releerlos me pongo a llorar, sin preguntar cómo llegué a tales puntos que tocan las emociones. Por fin lo hice realidad. Gracias a que la verdad sigue revelándose, gracias a aquellos que resguardaron la memoria y ahora podemos ver lo ocurrido. Esta historia, más que una cronología de todo lo que estudié, más que una mezcla de otros eventos literarios, es una historia de magia, amor y esperanza. Aún dentro de la mayoría de eventos tristes escritos aquí, hay que decir siempre que en este mundo estamos rodeados de amor. Sólo hay que ver, sentir, vivir, aprender del otro. Mantengo la esperanza de que toda la verdad llegará a la luz, que se hará justicia, la reconciliación será un tramo muy largo. Tal vez ocurra; tal vez cuando no estemos en este mundo y las otras generaciones lo aprendan mejor. La memoria de todos los eventos prevalecerán hasta el final; para que nunca más ocurra. El amor es la mayor fuerza del mundo y dura más que el enojo, la tristeza, toda emoción considerada “mala”. Quiero que lean, sientan, vivan de la historia y poder aprender de ella. La lectura es uno de los mejores dones del ser humano; la escritura fue el primer don del ser humano.

Aprovechémoslo; escribamos, mezclemos, hagamos nuestra propia historia.