Por @LaRubiaDelYoga Angie.png

 

MEDITAR ES SENCILLO

Meditar es sencillo, en serio … lo que ocurre es que generalmente lo sencillo nos cuesta un montón. Hemos aprendido a sobreestimularnos, a esperar grandes recompensas inmediatas que satisfagan nuestra sed de “más”. Pero cuando recordamos que la felicidad (que es lo que realmente buscamos), se esconde en las cosas más sencillas, tenemos la posibilidad de hacernos con una herramienta poderosa para toda la vida. Es nuestra y en nuestras manos está utilizarla, olvidarla, o retomarla.

Por alguna razón (que me resulta de lo más misteriosa), ese tipo de gestos hacia uno mismo resultan de lo más complejos…

La palabra en sí, Meditación, es una palabra grande, que conlleva imágenes de mente en blanco, levitación… como si para meditar tuviéramos que estar hechos de una pasta especial.

Buenas noticias: La realidad es bastante más simple. Podemos disponernos a meditar con la mejor de las intenciones. Para ello nos detenemos, respiramos y observamos, y quizás, en ese proceso, se produzca la meditación. Quizás no. Pero la intención está, y con una práctica continuada, te aseguro que el estado meditativo llega. Primero poco a poco, con cuentagotas, y después cada vez más, hasta instalarse en otros ámbitos de tu vida, desde tu práctica de yoga ( o tu running, tu zumba o lo que te guste ) hasta cuando estés cocinando, caminando y relacionándote con el mundo. El cambio es grande. Porque conoces un lugar de paz en tí, y desde ahí, puedes con todo, y todo se relativiza.

Porque meditar nos da presencia. Y tener presencia es vivir la vida concientemente.

¿Y CÓMO MEDITO?

1.- siéntate con las piernas cruzadas, en una silla, o acostados incluso, con la columna estirada pero sin forzar. De ésta manera el aire y la energía podrán circular con más libertad.

2.- Cierra los ojos, abre la mirada hacia dentro y es ahí cuando nos convertirnos en observadores a lo que vive en nuestro silencio.

“Dejar la mente en blanco” no es la finalidad. Es normal que aparezcan todo tipo de pensamientos, desde los más absurdos hasta emociones más profundas. Si te encuentras repasando la lista del supermercado o pensando en cortarte las uñas de los pies, no te preocupes. Reconoce esos pensamientos y déjalos pasar. Tu mente querrá “hacerlo bien” , y éste tipo de pensamientos banales parecen un fracaso. No lo son. Forman parte de tí y de las trampas de la mente. No caigas. Observa. Sigue observando.

Escuchar la respiración (cómo entra, cómo sale, los movimientos internos que produce, qué ocurre entre inhalación y exhalación, etc) es la clave mágica, el truco infalible para volver, una y otra vez, al momento presente. Cada vez que la mente te lleve a pasear, vuelve al ritmo de tu respiración.

Soy de las que opinan que todos deberíamos aprender a hacerlo, y seguramente seríamos una sociedad un poco más coherente. No es broma!

Por hoy, quería compartir éstos sencillos paso, para quitarle drama y , con suerte, despertar la curiosidad de todos aquellos que dicen “Oh, yo soy incapaz, soy un atado de nervios!” o “No tengo tiempo!”.

Empieza por tres minutos o dos. Pero empieza hoy mismo, y poco a poco, ve día a día alargando un poquito más ese momento para tí.

¿No tienes tiempo? Sacrifica unos minutos de facebook, instagram o whatsapp… todo es cuestión de prioridades.

Detente

Respira

Observa

No hay más…. Es sencillo.

 

NAMASTE