Por: El equipo de Pluma Libre

Chile tiene una larga «tradición» represiva para con su gente y los movimientos sociales. El carácter predominantemente oligárquico de su composición social es, sin duda, el fundador y continuador de la misma. Ejemplo fundacional de violencia sistemática por parte del Estado, siempre en complicidad con los otrora terratenientes, hoy devenidos en empresarios, es el acoso y eventual exterminio del pueblo Kaweskar en el que parte de las fuerzas estatales se ponen al servicio de los nuevos colonos, europeos, blancos, de apellidos impronunciables, para terminar completamente con los «dueños» de la tierra. De inmediato surge el paralelo con el pueblo mapuche que desde la Conquista, se ha visto amenazado, acosado, reprimido, silenciado, engañado, encarcelado y muerto por fuerzas estatales en favor, de nuevo, de los blancos de apellidos impronunciables, hoy empresarios forestales.

El siglo XIX peleamos una guerra con países limítrofes movidos por los intereses de los ingleses…

La Masacre por la Huelga de la Carne perpetrada bajo el gobierno de Germán Riesco, en 1905; la Matanza en la Escuela Santa María de Iquique dos años después, bajo el gobierno de Pedro Montt, inauguran un siglo XX igual de sangriento y siempre bajo la misma premisa: la protección de los intereses particulares del mundo privado, sean estos nacionales o internacionales.
Esa premisa se mantiene incólume frente a las reivindicaciones de carácter social que desde la primera mitad del siglo XX fueron impulsadas por los estudiantes y trabajadores chilenos.

El pasado 18 de septiembre la ONU, consultada por la prensa nacional, remarcó en sus observaciones finales “su preocupación por los numerosos episodios de brutalidad policial y uso excesivo de las fuerzas de seguridad contra manifestantes”, y agregó que “también preocupa que las denuncias por violencia policial se remitan para su investigación preliminar a unidades que pertenecen a la misma institución”; dejando clara la total impunidad con que se ejecuta esta violencia, siendo el Estado quien la incentiva, resguarda y protege a sus perpetradores frente a denuncias cursadas por la ciudadanía.

Hoy por hoy, y con el fin de validar el proyecto de ley “Aula Segura», el alcalde de Santiago publicó el siguiente video intentando, una vez más, desacreditar y criminalizar a los estudiantes, mostrándolos por todos los medios como delincuentes que golpean a uniformados. El detalle está en que nunca se contextualiza o explica el origen de esa violencia.

 

Acá testimonios gráficos obtenidos desde Youtube y Vimeo (testimonios dolorosos, recomendamos discreción), sobre la violencia que ha estado viviendo el pueblo chileno en “Democracia”. Duele mucho ver estos videos e imágenes y entender que esto ocurre ahora, en pleno siglo XXI y a 30 años de la derrota del dictador.

Fotos y Videos