Por @CanutoRockero canutorockero

 

Dicen que para escribir y comer pescado hay que tener mucho cuidado. Y con mayor razón si el tema es el feminismo.

Lo que viene a continuación es el intento de un cromagnon (es decir, rústico y precario) por hacerle entender a sus pares cómo una mujer puede sentirse amenazada, aún en estos días, aún en nuestra sociedad.

En varias publicaciones sobre el feminismo he notado que las mujeres que hablan y/o escriben al respecto mencionan una necesidad que me parece tan extraña como elemental, y que es aquella de “poder caminar tranquilas por la calle”. Y digo que me parece extraña porque como hombre “normal” de 1,85 metros me costó encontrar un ejemplo en mi propia rutina que me permitiera siquiera hacerme una idea de lo que aquella frase quiere decir.

Si el lector es hombre lo invito a seguir leyendo y acompañarme en el ejercicio que propongo, si es mujer le pido que siga leyendo y si considera que mi ejercicio es incompleto o ineficaz me lo haga saber en los comentarios.

Bien, le pido a usted, amable lector, que piense en el sector más peligroso que conozca o del que haya oído hablar; una vez que lo tenga en su mente imagínese caminar por ese lugar durante unas cinco cuadras, y súmele que transita a medianoche ¿Aterrador, cierto?

Espero no estar muy lejos de lo que experimentan las mujeres a diario, y a toda hora, en las dos cuadras que hay entre su lugar de estudios o trabajo y el paradero de la micro, al subirse a un taxi o uber, al ir a carretear sola un viernes por la noche, etc. etc.

Yo, como “hombre normal” (ojalá se entienda como humor de repetición) tengo la opción de no pasearme por los lugares que sé que son peligrosos. Ojalá llegue el día en que esos lugares dejen de serlo y seamos libres de caminar por una ciudad sin guetos de violencia, pero esa es una casi una utopía. Creo que es más sensato, posible y tremendamente más justo y necesario, buscar una forma de que las mujeres puedan caminar libres a la hora en que se les de la gana. Espero que todos los hombres lleguemos a entenderlo.