Por:  pela’0

Antes de partir y como aclaración, voy a hablar de “los trolls”, pero en ningún caso quiero implicar que los trolls son de género masculino, el troll es agénero. Voy a hablar en término “masculino” sólo a fin de generalizar.  Tampoco son de izquierda, o derecha o machistas o feministas. El troll puede ser todos y ninguno a la vez.

Para explicar un poco mi background profesional y porqué me siento capacitado técnicamente para escribir esta columna, parto por decir que llevo treinta años trabajando en informática y de ellos veinte han sido en el área de seguridad y protección de datos. En mis años trabajando en internet a diferentes niveles me he topado miles de veces con lo que es quizá el peor espécimen de esta vasta red, el “Troll”, este tipo de personaje disruptor y agresivo pulula por la red haciendo que la vida de cada usuario sea incómoda, molesta e incluso peligrosa.

En estos últimos tiempos hemos visto en RRSS brotes tremendamente violentos de ataques de estos personajes, en nuestro país, Chile, las conocidas y tristemente célebres “funas”. Estas funas son tan brutales, que pueden causar catastróficas consecuencias a quienes son víctimas de ellas, no tan solo a nivel “virtual” sino que también a nivel social, familiar e incluso judicial.

De ahí la necesidad de escribir estas líneas, tal vez conociendo un poco más, los usuarios podrán protegerse “algo” de estos personajes, digo “algo” porque el troll vive en internet y quién más, quien menos se verá necesariamente acosado por alguno alguna vez.

¿Qué es un Troll?

Ese es evidentemente el primer concepto que necesitamos explicar, el troll es una persona que empieza peleas o discusiones en redes sociales para provocar una respuesta emocional de los usuarios, logrando generar discusiones tangenciales, fuera de tópico a fin de desviar la atención de los temas contingentes, ya sea con un fin político, social, de acoso o sencillamente por diversión.

El troll no es un invento nuevo, nace con los comienzos de internet por allá por los 90 en redes como Usenet e IRC. La globalidad del medio es ideal para desarrollar la actividad. En internet un chisme viaja mucho más rápido que una noticia real, logrando así el objetivo del troll, sea éste cual sea.

El troleo es un juego de falsas identidades y engaño que necesariamente se juega sin el consentimiento de todos los participantes, muchas veces estos personajes están insertos en grupos “contrarios” sólo para poder cumplir sus objetivos principales. En el mundo físico existe una inherente unidad del “ser”, el mundo virtual es diferente, una sola persona puede tener múltiples identidades llegando incluso a parecer contrarias en una discusión. Los usuarios más acostumbrados, normalmente saben cómo actuar y sencillamente ignoran a los trolls, pero los no iniciados, fácilmente caen en el juego haciendo posible que estos personajes logren sus objetivos.

Características

El troll es una persona que necesariamente tiene resentimientos o carencias de diversos tipos, de ahí su necesidad de violencia, de disrupción. No quiero decir con esto que no sean personas inteligentes, muy por el contrario, lo son, más de lo que uno pudiera creer, además, generalmente tienen mucha experiencia en estas lides. Saben qué mensaje logrará un tipo específico de reacción en ciertos usuarios y utilizan este conocimiento para lograr obtener resultados. Podemos inferir que a pesar de sus psicologías dañadas, estas personas logran canalizar su particular funcionamiento psicológico y probablemente obtienen satisfacción del ejercicio.

Tipos de troll

Podemos encontrar muchos tipos de troll, que van desde el bromista hasta el acosador sexual, pero trataremos de simplificar o generalizar un poco las definiciones.

  • El “Wannabe”  (Del inglés Want to be, que quiere ser, también “noob” de “newbie”, recién llegado, neófito): Pongo a este tipo en primer lugar, porque se ven mucho, son generalmente personas con un mínimo conocimiento de redes sociales y las dinámicas de sus grupos y subculturas, llegan probablemente con buena intención (política por ejemplo) y se ven inmersos de repente en eternas y álgidas discusiones con trolls profesionales, se notan inmediatamente por la inocencia con la que enfrentan las discusiones y porque sus perfiles son absolutamente transparentes, siendo presa fácil para los más experimentados. Y con “presa fácil” me refiero a literalmente eso, son objetivos claros para ser destruidos tanto virtual como socialmente.
  • El “Ilustrado”: Es el que llena las discusiones con imágenes y capturas de pantalla por miles, estén o no relacionadas con el tema. Un particularmente perturbador tipo de troll ilustrado es el que se toma el tiempo necesario para recopilar información sobre el usuario blanco de un ataque. Pueden estar días buceando información antigua sobre el objetivo.
  • El “Preocupado”: Es aquél que referente a una situación determinada (Política, social, género, etc), toma la posición más negativa respecto a la misma con objeto de sembrar desconcierto y generar disensión, generar un movimiento masivo hacia el otro extremo de opinión. Se vio mucho en las últimas elecciones presidenciales, tanto así que se logró que un gobierno de derecha ganara con una mínima votación.
  • El “Agresivo”: Es el que parte de una premisa agresiva, ofende, insulta, genera interminables conflictos, en los que muchas veces, arrastra gran cantidad de usuarios a la discusión, que puede durar horas, días en incluso meses (Lo he visto). El fin último de este tipo de ataques es sacar a los usuarios de quicio y que las respuestas se tornen agresivas, de esta forma el ejército de bots con el que el troll trabaja procede a denunciar los comportamientos de las cuentas objetivo, logrando así la suspensión de dichos usuarios..
  • El “Justiciero” Este tipo es particularmente complicado, porque en base a sus propios parámetros, se torna juez y verdugo de actitudes o personas, estas últimas semanas, particularmente en Twitter, hemos visto “funas” dirigidas a objetivos claros. Estos son capaces de conseguir toda la información posible para dañar al objetivo, datos personales, familiares, financieros, judiciales, etc. El fin último es desprestigiar al objetivo, a tal punto (hay casos en Europa y EEUU), que el afectado ha llegado a cometer suicidio.
  • El “Chismoso” El chismoso de toda la vida también tiene su lugar entre la comunidad troll, es el dueño de las “fake news” o noticias falsas, llegando incluso a crear medios alternativos para difundir su mensaje.
  • El “Popular” Quizá no tan dañino como los demás, pero ciertamente molesto, es un adicto a la atención y llega a extremos en ocasiones, sobretodo cuando el juego le permite ganar puntos en su personal “people meter”, incluso sin importar si daña a otras personas con su actitud.
  • El “Infiltrado” El troll supremo, ese que se logra infiltrar en comunidades contrarias en base a engaños, llegando a construir personalidades “reales” completas, con historia familiar, financiera y social. Este tipo de troll tiene un fin específico, cambiar las opiniones masivas respecto a cualquier tema, estos personaje llegan incluso a convertirse en líderes de opinión en sus comunidades. En su forma más baja y rastrera, son los que se pasean por diversas comunidades sembrando disgresión hasta llegar a destruir dichas comunidades.

Por último mencionaré al troll “ocasional”, que es básicamente todo quien participa de una red social, lamentablemente es muy, muy difícil no convertirse en uno aunque sea por un momento, las críticas y comentarios que agregamos a una discusión pueden tender a ser agresivos y llegar como un mensaje negativo a un receptor predispuesto.

Estrategias del troll

Si bien es cierto, existen trolls que actúan solos, lo común es que pertenezcan a algún tipo de comunidad, esto explica el porqué de la cantidad de información que manejan, no son todos hackers, aunque se da el caso, pero el hacker, a diferencia del troll prefiere pasar desapercibido, sus objetivos son otros, penetrar sistemas en forma silenciosa (material para una nota futura). Generalmente hay gente que trabaja en alguna institución financiera en sus filas. Los equipos de trolls trabajan en forma conjunta, viralizando lo más posible la información comprometedora y acá juega un papel fundamental su ejército de “bots”, los bots son herramientas, son cuentas creadas específicamente para difundir información. Un ejemplo, que vemos en particular en Twitter, que se produce un ataque, o fake news y tiene inmediatamente miles de “Me gusta” y “Retwitteos”, esto no es necesariamente real, recordemos que los bots son cuentas falsas administradas por un operador, estudios hablan, en términos de eficiencia, de veinte cuentas por operador. Ahora imaginemos una “funa”, donde diez trolls publican pantallazos y datos personales de una cuenta objetivo, y todos sus bots apoyan…¿Se entiende la idea? El impacto en RRSS es enorme y además migratorio, desde Twitter migra a Facebook y de ahí a Whatsapp…en fin, viralización máxima, ahora imaginemos qué pasa con la persona detrás de la cuenta objetivo, créanme, no querrían estar en sus zapatos.

El troll aprovecha el anonimato que da el medio y que hace posible que estos personajes ataquen impunemente a quien quiera que se convierta en “su enemigo”.

¿Qué hacer?

No hay una respuesta sencilla, es difícil básicamente porque los trolls como entidad son parte de la red, viven dentro de ella, incluso en modo de robots automáticos que ejecutan tareas para los cuales están programados, aunque su propietario duerma o esté absolutamente desconectado. Nunca se va a poder extirpar el tumor, es parte de internet.

Entonces ¿Cómo protegerse? Esto quizá es un poco más fácil, pero no aplica a personalidades, como escritores, políticos, filósofos y cualquier personaje público (hace un tiempo vimos una campaña troll por parte de una empresa de comunicaciones para desviar la atención del público en un sonado caso de acoso sexual). Lamentablemente la única forma real de protegerse, hasta cierto punto, es crear perfiles falsos en redes sociales, evitar todo traza entre el perfil de internet y la persona real, generar una especie de escudo entre lo real y lo virtual. Esto puede sonar hasta sociopático, pero cuando se trata de proteger el propio entorno, social, familiar, es la única forma de enfrentar en forma algo segura las RRSS.

Vemos que en afán de “combatir” esta plaga, mucha gente forma grupos de reporte en los diversas redes sociales y esto que parece la forma correcta de actuar, sencillamente es jugar a ser Sísifo, es un cuento de nunca acabar por lo que comento más arriba, los grupos organizados trabajan con granjas de bots (uno mata un bot e inmediatamente resucita y al poco tiempo tiene la misma cantidad de seguidores), esto es un trabajo perdido, por mucho que quienes forman esos grupos sientan que están haciendo un servicio casi a la humanidad. Pensemos además que este tiempo invertido en reportar cuentas es tiempo y focos perdidos, siguen ganando los trolls. Como comentario, estos grupos de reporte, por muy buena intención que tengan, son reconocidos como otra forma de troleo.

“Do not feed the trolls”

Como última reflexión, siempre se debe recordar y usar como mantra casi el “Do not feed the trolls” (No alimente a los trolls), el troll vive de la atención, de generar una reacción en la gente, de crear caos y discordia. Esa es su misión, que sirve a fines que sólo él (o su contratador), entiende. Lo único que es claro y se ve en la gran mayoría es su ego famélico, su necesidad de reconocimiento, aunque sea a un perfil falso.

Lo mejor siempre es ignorarlos, tarea de por sí difícil. Bloquearlos es otra forma de interacción y se comprueba que el troll logró alguna reacción, de hecho, es común verlos colgar los bloqueos como medallas en su time line.

Entendamos que en casos extremos, muchos de estos personajes son gente realmente perturbada, con por lo menos algún rasgo de psicopatía, algunos llegan hasta a acosar a sus presas en la vida real y se ha dado casos donde han llegado a cometer asesinatos.

Ojalá estas líneas sirvan de algo para hacer la convivencia en nuestras redes sociales, algo más segura, más llevadera.

P.