SOBRE LA MIGRACIÓN

Por: Rodrigo Almarza

Desde un pormenorizado análisis conceptual, Rodrigo Almarza aborda la problemática de la Migración en Chile no solo con el objeto de esclarecer el rol del Estado sino como una manera de concientizar respecto de nuestro rol como actores del tejido social

I

Migración: aspectos teóricos y metodológicos, o por qué cuesta encontrar aalguien que hable en serio del tema.

En un país que no reconoce, o reconoce mal, su base migrante en la conformación de su “ser nacional”, se suelen generalizar los aportes de los migrantes a una suma de rasgos culturales, materiales y espirituales dispersos, de mayor o menor profundidad e inserción según los vaivenes de la cambiante opinión pública, que no es otra cosa que la “opinión publicada”. Sin embargo se elude, algo a nuestro entender, fundamental: mientras la “opinión publicada” se concentra en (des)calificar determinados elementos culturales del migrante, y ver en estos la resistencia de ellos a la cultura recipiente (o sea todas sus características etno-culturales que no se han visto desplazadas por los rasgos análogos de la cultura receptora), se ignoran las contribuciones de estos migrantes más allá de lo productivo, que es donde lamentablemente se termina centrando la valoración de su aporte, cuando se ha dejado de lado toda la fantasía que sobre ellos se hace circular irresponsablemente. O se cuantifican, olvidando los procesos humanos involucrados a la hora de tomar la decisión de migrar, asentarse e insertarse en un lugar diferente, alejándonos_ en ese intento comunicador magazinesco_ de la humanidad involucrada en una decisión tan drástica como emigrar.

Para los emigrantes un cambio de residencia, al margen de la procedencia del inmigrado, implica dificultades que se manifiestan en menor o mayor grado según las capacidades de adaptación de los individuos involucrados. Entre estas dificultades, de variada índole, se encuentran los “impactos culturales”, que pueden ser uno de los tantos factores intervinientes en un proceso de adaptación. Todo inmigrante experimenta una situación de esta índole, sobre todo si es portador de valores culturales muy distintos a los que imperan en países como el nuestro, cultura receptora de variados grupos de inmigrados del mismo continente recientemente. De hecho, creemos que la expresión “choque cultural”1 simplifica y define más acertadamente que un simple contacto cultural, el proceso de ‘aculturación’ de muchos de los inmigrantes en el mundo en general, y en Chile en particular. Esta situación tiende a manifestarse a través de variadas reacciones que pueden ser la aceptación o el rechazo de la cultura receptora, producto de una comparación básica de costumbres y actitudes de los patrones culturales del que es portador este inmigrante, y los de la cultura receptora.

No obstante, el cambio de residencia es una cosa y la permanencia en el lugar escogido, otra más compleja aún. Ante esto se plantean las interrogantes: ¿De qué modo son “asimiladas” estas dificultades por los inmigrados? ¿De qué manera les afecta en su forma de relacionarse, entre ellos y con los integrantes de la sociedad receptora? ¿Qué actitud toman ante esta? Las respuestas, probablemente dependerán del saber cómo concretamente les afectó el cambio, y posteriormente como lo “superaron”, si es que se dio el caso. Para ello es necesario por un lado, abordar a los migrantes como sujetos de estudio por medio de una metodología distinta al análisis exhaustivo de fuentes escritas de la historia tradicional y distinta de los titulares de una prensa efectista y superficial. Si bien las fuentes escritas no son del todo excluibles hemos de recordar que en nuestro país no existe abundante y variada información oficial que permita un seguimiento o la manifestación de un patrón de comportamiento determinado, salvo algunas escasas publicaciones, y alguna que otra nota periodística concentrada más en mostrar el “choque cultural” para el migrante y las sensibilidades involucradas. Un modelo de “análisis” (o introducción al tema si es desde el ‘periodismo’), estático: no interpreta culturas en el lugar, sus modificaciones y desde esa base, sus aportes.

Como mero asunto de interés metodológico_ y para quien crea que lo planteado hasta ahora, no es comprobable ni real_ podemos afirmar que se llega a las variables de análisis de una migración con elementos aportados desde la historia, la sociología y la psicología. Aunque la sociología haya abordado culturas, formas de vida social, relaciones sociales y vida cotidiana como “variables” y la interrelación supuesta entre estas, lo que implicó durante un tiempo una distancia entre la teoría y los hechos, una brecha entre estudiosos y su objeto de conjeturas.Por otro lado, el orden social establecido sobre el que se investigan los procesos que se dan en él, cualquiera que este sea, es un orden social históricamente dado, que experimenta cambios en el tiempo, por tanto orientado (sin que se haya querido considerar)3, al movimiento histórico de éste, dado por la socio-dinámica del cambio en el tiempo. Por ello, no se puede soslayar el aporte que el conocimiento histórico pueda aportar al tema. “Nuestro presente es historia.”4 Como tampoco se puede ignorar la dimensión psicológica al analizar las motivaciones y experiencias vividas, y cómo a partir de ellas se dan los grados de inserción en la cultura receptora, y al mismo tiempo la actitud social de reconocimiento y aceptación de la misma, más allá de los “estereotipos”.

Por las razones anteriormente expuestas, abordar las migraciones debiera ser fruto de un trabajo de carácter “etnográfico” con un hilo conductor que es histórico, y con vertientes auxiliares sociológicas y psicológicas. La multidisciplinariedad armando un rompecabezas. La idea debiera ser “ordenar el tiempo social en los territorios personales en los que el sujeto consciente reconoce su temporalidad”5 y con ello indagar y reconocer un sentimiento que vaya más allá de una mera participación en la historia, sino que una posesión del hecho vivido dentro de ésta. Pero la historia individual no necesariamente es la de todo un grupo. ¿Es posible pensar en investigar, a partir de una sociología de lo individual, sin tener que caer en una psicología personalista, y sin perder la perspectiva del movimiento histórico? Hemos de recordar que se puede dar un“conflicto de culturas” o “de culturación”, derivada de la asimilación6, esta última entendida como un “rechazo de identidad etnocultural”cuya principal expresión es la de sentirse extranjero a sí mismo7, y cuyos efectos suelen ser marcados por una “crisis de identidad”8 muchas veces con resultados patológicos9.

Investigar el fenómeno migratorio, involucrando la dimensión histórica hace que el relato de vida del migrante asuma una connotación en la que, en una realidad temporal práctica, se inserta profundamente una identidad y se manifiesta con patrones de conducta psicológica en una serie de estructuras sociales contrastantes entre sí, culturalmente hablando. Dicho en otras palabras, se da una“interpenetración”, producto de la confrontación de culturas participando de un mismo conjunto social, en donde los procesos culturales que se dan sirven de base a los procesos sociológicos y psicológicos autónomos10. De esta manera, se aborda el proceso de inserción con las modificaciones o permanencias resultantes, las cuales sólo se “manifiestan en una ‘duración coyuntural’, que permite abordaro circunscribir el ritmo de integración”11. Muy relevante si entendemos que los procesos de aculturación, entendidos como el resultado de la “confrontación” natural entre sistemas culturales (el del inmigrante y el de la sociedad receptora), implica cambios en el devenir de ambos sistemas por lainteracción y acomodamiento de los modelos culturales que los conforma12. Y este proceso, rico en imágenes personales del tiempo, requiere también de éste para expresarse y proyectar resultados visibles que sirvan como datos referenciales que señalen el relato de vida.

1 Entiéndase choque cultural como el estado de desorientación experimentado por los migrantes que están en una nueva cultura y sociedad, lo que los lleva a descubrir que muchas de las cosas a las que están acostumbrados, corresponden solamente a su propia cultura.

2 BERTAUX, Daniel: De la perspectiva de la historia de vida a la transformación de la práctica sociológica. En: MARINAS, José Miguel- Santamarina Cristina: La Historia Oral: Métodos y Experiencias.Ed. Debate, S.A..Madrid. 1993 pp. 24-26. Esto porque la sociología solo enfocó los resultados de su praxis intelectual a las relaciones sociales y socio-estructurales, surgidas en y de un orden social establecido, y con ello no aportó más que una suma de conocimientos sobre la estructura de las relaciones sociales y el comportamiento de éstas, en marcos socio-culturales definidos, con énfasis en las condiciones de evolución de los procesos pero no en sus resultados.

3 BERTAUX, Daniel. op cit pp

4 BERTAUX, Daniel. op cit pp

5 Ibid. pp. 41.

6 ABOU, Selim: Los aportes culturales de los inmigrados, metodología y conceptualización. En: LEANDER, Birgitta; Margulis, Mario y Martínez, Omar. Europa, Asia y Africa en América Latina y el Caribe. Siglo XXI Editores. México. 1989 pp. 50-51.

7 Ibid. pp. 49.

8 Ibid. pp.50-51.

9 Loc. cit.

10 Ibid. p. 30.

11 Ibid. p32.

12 Ibid. p 44-46.

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