SOBRE LA MIGRACIÓN – II

Por: Rodrigo Almarza

Apartir de la breve exposición de los aspectos teóricos más relevantes involucrados en un estudio migratorio serio, podemos plantear que, en general, la emigración a Chile puede tener motivaciones individuales y particulares. Y estas suelen estar condicionadas tanto por oportunidades laborales como por una opción de escapatoria frente a la carencia de oportunidades y estrechez económica. Acá, operan los factores de ‘Expulsión’ y ‘Atracción’, que dependiendo de la recepción de este escrito, podemos profundizar más adelante.

En este sentido, la particularidad no está en el hecho de migrar de un país determinado, sino en escoger a Chile como destino de llegada y permanencia.

¿Porqué? ¿Aplica para todos por igual? Y ¿cargan los migrantes lasmismas necesidades como para invocarlas a negarse a firmar un ‘Acuerdo Migratorio’? Acuerdo que contemplaba “Reforzarla respuesta transnacional al tráfico ilícito de migrantes” y  “prevenir, combatir y erradicar la trata de personas en el contexto de la migración internacional”.

Al interactuar con migrantes, dentro de sus relatos más destacados es posible deducir que la barrera impuesta por la complejidad del proceso de aprendizaje de una lengua, como por ejemplo la castellana, resulta ser una barrera en ocasiones difícil. Ello porque la superación del aprendizaje y su consagración sólo se alcanza, a nuestro entender, cuando se logra pensar y elaborar ideas en elidioma de la sociedad receptora. Lo cual implica acomodar no solo estructuras gramaticales para la construcción de frases para comunicar ideas, sentimientos o percepciones, sino también acomodar estructuras culturales en cuanto a la importancia de lo que se va adecir. Al no superar del todo esa barrera, los intercambios culturales quedan circunscritos al modo de ‘aculturación obligada’ que implica un contacto permanente con la sociedad receptora de laque adoptan sus instituciones y modelos culturales mientras mantienen paralelamente sus propias instituciones, buscando, con un ritmo y modalidad variable según el interés de los afectados, insertarse en las instituciones que han contribuido a edificar,1influyendo de esta manera en la sociedad recipiente.2De esa forma se entiende el punto del criticado ‘Acuerdo Migratorio’ sobre “empoderara los migrantes y las sociedades para lograr la plena inclusión y la cohesión social.” Y va más allá de colocar cartelitos bilingües.

Al tratar con una nueva forma y sistema de creencias y patrones de un grupo cultural no-familiar, se da una marcada tendencia por parte del grupo que entra (migrante) a interactuar en un espacio cultural determinado (sociedad receptora), a ver y evaluar ambos sistemas de manera comparativa, identificándose una importante carencia: el no reconocimiento del aporte de la cultura nativa de la sociedad receptora a sus esquemas de razonamiento y patrones culturales. Lo que condiciona la contribución del migrante voluntario. En otras palabras, se podría entender que nuestra sociedad no genera los estímulos suficientes para modificar las percepciones y las acciones que de ellos nacen, por lo que tampoco se podría modificar la naturaleza sistémica del comportamiento, interacción y organización humanos que compone la confrontación de patrones culturales. En estos términos es difícil hablar de aculturación como un proceso cuyo resultado define los intercambios entre culturas. Desafortunadamente las disciplinas que estudian este fenómeno, no contemplan estadios intermedios más que una asimilación como proceso negativo de destrucción de valores culturales del inmigrante y por tanto, un reducido aporte a la sociedad receptora, o una aculturación como proceso de confrontación cultural cuyo resultado implica cambios en los sistemas receptor- inmigrado. El migrante no puede alcanzar grados de asimilación en todas las esferas de comportamiento social, de forma simultánea. De ahí que estuviera contemplado como compromiso el “crear las condiciones necesarias para que los migrantes y las diásporas puedan contribuir plenamente al desarrollo sostenible en todos los países.” Va mucho más allá de festinar con la solidaridad para traer refugiados políticos_ uno de los tantos tipos de migrantes_ y dejarlos a su suerte, como sucedió con ex-yugoeslavos o sirios.

El problema de la aculturación debe ser planteado no como un proceso cuyo resultado es un mero fenómeno dentro de la sociedad receptora sino como un proceso que lleva a convertir a todo inmigrante en un integrante de una nueva cultura internacional. De esta manera se favorece la comparación de los esquemas de razonamiento, la interpenetración dada antes y durante una confrontación de culturas distintas que participan de un conjunto social y espacio cultural definidos. De ahí la relevancia de promover “eliminar todas las formas de discriminación y promover un discurso público con base empírica para modificar las percepciones de la migración. ”Notable que este punto fuera motivo de conflicto tomando en cuenta que una reciente campaña presidencial uso como “caballito de batalla” las ‘fake news’ sobre la migración planteada como una invasión, exacerbando miedos patológicos y asentando_ o descubriendo_ prejuicios propios de una sociedad xenófoba y en el fondo, aporófoba.

Como podemos ver, la migración es un proceso complejo, en movimiento, con dimensiones múltiples, que trascienden fronteras, soberanías y políticas, por lo demás, inexistentes o impotentes en Chile frente a un proceso tan complejo y profundo. La comparación de las diferencias transforma los problemas, no en amenazas ni en conocimientos estáticos y abstractos, sino en oportunidades de conocimiento favorable a un sistema en constante modificación y a la interrelación de la cultura grupal e individual, de cuya cooperación nace el cambio cultural, característica básica e innegable de las “naciones de inmigrantes”.  En este sentido, la sociedad latino americana es reconocida por ser un espacio de aculturación positiva. Aún.

Lo peor que pudimos hacer es quedarnos fuera de un proceso cooperativo global para enfrentar el desafío migratorio con humanidad, dentro de nuestras posibilidades. Y peor aún, encubrir nuestra falta de preparación y cultura con excusas vergonzosas e infantiles en letras de molde.

Aún nos falta mucho camino por recorrer.

Bibliografía.

ABOU, Selim: “Los aportes culturales de los inmigrados, metodología y conceptualización.” En: LEANDER, Birgitta; MARGULIS, Mario; MARTÍNEZ, Omar. Europa, Asia y Africa en América Latina y el Caribe. Siglo XXI Editores. México. 1989. pp. 31-32.

BERTAUX, Isabelle: “La perspectiva de la historia de vida a la transformación de la práctica sociológica. En: MARINAS, José Miguel; SANTA MARINA, Cristina: La Historia Oral: Métodos y Experiencias. Ed. Debate, S.A.. Madrid. 1993. p.271.

GERMANI, Gino: Sociología de la Modernización. Estudios Teóricos, metodológicos y aplicados a América Latina. Buenos Aires. 1969.

MARINAS, Jose Miguel; Santamarina, Cristina: La Historia Oral Métodos y Experiencias. Editorial Debate S.A. Madrid. España. 1993. 292 páginas.

MAUNIER, René: Introducción a la Sociología. Editorial Cervantes. Santiago de Chile. 1952. 147 páginas.

PERI FAGERSTROM, René: Reseña de la Colonización en Chile. Editorial Andrés bello. 1989. 214 páginas.

SITTON, Thad; Mehaffy, George; Davis, O.: Historia Oral. Una guía para profesores (y otras personas). Fondo de Cultura Económica. México. 1989. 178 páginas.

https://refugeesmigrants.un.org/migration-compact

1 Ibid.

2 GERMANI, Gino. Sociología de la modernización. Estudios teóricos, métodos lógicos y aplicados a América Latina. Paidos. Buenos Aires. 1969. pp. 129-130.

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