LA DERECHA CHILENA Y EL RELATO HISTÓRICO

Después de 45 años del golpe y de 17 de una nefasta dictadura militar que atomizó al pueblo consciente y que sigue presente hasta nuestros días expresada en una constitución que no nos pertenece; un sistema de previsiones que castiga a la vejez; una salud que mata lentamente al desposeído y una educación a la venta del mejor postor. Querer modelar el relato histórico a conveniencia parece una obra de ingeniería mayor, un acto de cinismo que nadie compra ni tolera. El postureo para no quedar mal con nadie o de frentón mentir de cara al pueblo, cuando ya se vuelve impopular defender lo indefendible es una muestra de cómo los “maricones sonrientes” hacen política en la actualidad. A los mismos protagonistas de nuestra historia reciente que celebraron el golpe y fueron leales al tirano hoy se les ve celebrando el no y golpeando en la cara su pasado político.

No hay que olvidar, asimismo, la otra cara, los que defienden al tirano a capa y espada, inmersos en la era de las redes sociales y la post-verdad en donde el eufemismo domina para generar discurso. Frases como: “El pronunciamiento militar”, “Gobierno militar” o “Dictablanda” priman a la hora de hablar, lo cual es un contrasentido. Para generar relato hay que atenerse a los hechos, sincerarlos y contrastarlos, no hurgar en la memoria para hablar desde las vísceras. Sin embargo, encontramos su verdad y nos dice quienes son. El mismo argumento que ataca la juventud del interlocutor, que es tan popular en sus bocas, deja caer las máscaras y nos muestra cuáles fueron sus intereses en la época, dejándonos ver a los grandes beneficiados tras la matanza.

Es en la actualidad donde también surgen los caudillos de esta postura, el conservadurismo y el miedo a lo diferente los lleva a elaborar grandes discursos que pasan a llevar la memoria, los personajes y movimientos que luchan por expresar sus causas, las mismas que los amenazan. Para esto toman de una ficción creada por ellos mismos un relato, el cual es muy popular, ya que les da argumento a su sector, como también la masificación de su voz, sin embargo se despedaza al chocar con la realidad, al chocar el mundo que cambió y los dejó atrás. Ya no son protagonistas y el motor de la historia se mueve pasando a su lado.

La derecha chilena es como un niño que obtenía todo lo que quería y al cual nunca se le dijo que no; que siempre fue a los mejores colegios y que nunca aprendió a compartir. Un niño que quiere a toda costa llevarse una pelota que no es de el. Mientras los dueños de la pelota seguirán jugando el partido de la historia.

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