¿UN METRO EN EL OJO?

FRANCISCO CÓRDOVA

Nos quieren convencer sin evidencia pública (estudios, informes, datos pesquisables y comparables) que una línea de metro subterránea, que cruzaría el centro de Concepción, es la única manera de comenzar a solucionar la congestión vehicular, la contaminación, los tiempos de traslados, y que incluso, se puede leer por ahí, mejoraría la economía de la provincia. ¿Quiénes nos quieren convencer de esta impostergable y fundamental obra? Los primeros en la lista son los filántropos y desinteresados amigos de la Cámara Chilena de la Construcción, obviamente. Tome usted las notas de prensa sobre el tema (en especial las publicadas en el Diario de Concepción y el canal 9 Regional, principales medios de difusión de la iniciativa), y vea quiénes son los primeros y casi únicos en hablar sobre la urgencia y las bondades del proyecto. La especulación inmobiliaria y el valor de suelo es lo primero que se mueve cuando se impulsan obras viales de gran magnitud, las manos de unos pocos ya se están frotando sin dudas. Les siguen a la CCHC, los políticos de todos los sectores, cuestión muy extraña pues ¿cuándo hemos visto representantes electos siguiendo los rastros del dinero de las grandes obras públicas?

Pero más allá de la necesaria suspicacia que hemos desarrollado como ciudadanía activa sobre la relación política-empresariado, hay una argumentación patética que muestra señales de desesperación frente a la falta de fuerza política local para soslayar las trabas que experimentamos con un Estado brutalmente centralizado. No pocos justifican el citado metro diciendo que es una “estrategia” para lograr recursos, para instalar una demanda <de transporte> que permee el sello central del Ministerio de Hacienda y caiga dinero para las necesidades viales/urbanísticas de la capital regional. Es decir, se hace una campaña mediática para instalar en la opinión pública la idea de una necesidad urgente y vital de un metro del cual, a ciencia cierta, no tenemos idea si hará todas las cosas que dicen que hará, pues las palabras pro-metro se sustentan más en la voluntad de la retórica que en datos y evidencia. ¿Acaso no podemos ingeniar otra idea, más responsable y seria, para descentralizar las decisiones locales?

A modo de ejemplo, el día domingo 31 de marzo el alcalde de Concepción, Álvaro Ortiz, expuso en una nota de ¡adivinen!, el Diario de Concepción, que “en cinco años habrán 100.000 personas más en el Gran Concepción”, lo que justificaría la necesidad de un metro. Pues bien, hay dos alternativas, el alcalde no sabe o miente, pues la cifra que entrega no tiene por dónde sustentarse en función de la información demográfica de la ciudad. Según los datos del INE el 2002 la Provincia de Concepción tenía 946.472 habitantes, para el 2020 se estima una población de 1.106.482, lo que es un aumento de 160.010 personas en 18 años, y entre el 2015 y el 2020 se espera un aumento de 43.490 personas. Y para ser más específico, en la comuna de Concepción se estiman que se sumarán menos de 1000 personas entre el 2010 y el 2020. ¿De dónde saca la idea el alcalde Ortiz que en cinco años habrán 100.000 personas más en el Gran Concepción? ¿En qué comunas se espera el mayor aumento demográfico? ¿No será mejor que el Gobierno Regional planifique que Coronel y San Pedro de la Paz no sean sólo comunas dormitorio?

En la misma nota de prensa “Las razones que justifican un Metro para Concepción”, se argumentan textualmente: <Entre las razones que justifican la instalación de un Metro recalcó que no existe criterio técnico que indique que el proyecto no sea viable; que la ejecución de éste permitiría dinamizar la oferta inmobiliaria generándose una renovación urbana con zonas de densificación al interior de la ciudad y asociada al eje del Metro.>. ¿Qué podemos inferir de esta frase expuesta por el ex asesor de transporte para Bachelet y Piñera, Felipe Ulloa?, pues que el metro es un motor para el mercado inmobiliario, ese que impulsa el “renovar” la ciudad con feos edificios que tapan el sol de las vecinas y vecinos, o renovar el patrimonio arquitectónico como la ridícula y miserable pared “conservada” al lado del Mall del Centro por calle Barros Arana. Ya no estamos para cuentos.

Quizás necesitemos un metro tal como se plantea, quizás no lo necesitamos. Lo que acá expongo es que lo que sí necesitamos es abordar las urgentes necesidades viales para el Gran Concepción de manera INTEGRADA, con un Plan Maestro Integrado de Transporte, que permita mirar el gran mapa metropolitano como un todo, en donde las vecinas y los vecinos de Tomé, Hualqui, Lota o Florida no queden en un segundo plano dado que los mayores recursos se irían para el centro de la ciudad. Quizás debamos apurar una nueva licitación del transporte público que está siendo necesaria. Quizás lo urgente es aumentar y apurar las obras de vías exclusivas, o conectar y darle sentido útil a las ciclovías, o estudiar si la construcción de un tranvía en el centro de Concepción es más económico, estético y turístico que un metro subterráneo. Quizás es urgente discutir qué haremos con la necesidad inminente de sacar autos particulares del centro de la ciudad, conversar y evaluar la supuesta necesidad de densificar una ciudad que crece poblacionalmente a un 0,2% anual (ver datos del INE); en resumen, acá no hay un tema que se pueda discutir y avanzar separado de los otros. Quien plantee lo contrario, miente.

Muchas preguntas y casi nada de respuestas a una iniciativa que puede ser un nuevo desastre urbano que sólo generará beneficios para unos pocos, los mismos de siempre, que ciertamente, hoy están empeñados en que todos estemos de acuerdo con sus intereses. En Chile estamos acostumbrados a botar dinero por entusiasmo del populismo político o por el insaciable apetito de la industria inmobiliaria, o por ambas simultáneamente, pero ante esto, no tenemos otra opción que se democratice, transparente, se consulte y se discuta públicamente, sin engaños, las mejores opciones para las transformaciones de nuestras ciudades, que son hoy, nuestro hogar y medio ambiente donde nacemos, crecemos, vivimos y morimos.

Un comentario en “¿UN METRO EN EL OJO?

  1. Alvaro Chamaca Campos

    Excelente columna, una mirada distinta para abordar la problemática del transporte público del Gran Concepción. Comparto la visión de generar centros de servicios en las Comunas de San Pedro y Coronel. Permitiría descongestionar el centro penquista.

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