EL ESTADO AL DESNUDO

TRINI LATHROP

La prisión es el único lugar en el que el poder puede manifestarse de forma desnuda, en sus dimensiones más excesivas, y justificarse como poder moral. «Tengo razón para castigar puesto que sabéis que es mezquino robar, matar…». Es esto lo que es fascinante en las prisiones, que por una vez el poder no se oculta, no se enmascara, se muestra como tiranía llevada hasta los más ínfimos detalles, poder cínico y al mismo tiempo puro, enteramente «justificado» ya que puede formularse enteramente en el interior de una moral que enmarca su ejercicio: su tiranía salvaje aparece entonces como dominación serena del Bien sobre el Mal, del orden sobre el desorden”. (“Microfísica del Poder”. M. Foucault / Edit. La Epiqueta. Madrid. (pp.77-86))”

Y así, sin necesitar mayor excusa, y con el beneplácito de la mayoría de la comunidad, el estado niega los derechos más esenciales, que debiera garantizar y proteger…

Qué mejor manera de camuflar la violencia del estado que ocultándolo en una supuesta batalla entre el bien y el mal. Qué mejor argumento para convencer a la ciudadanía de lo necesario de la violencia, cuando se trata de “un malo”

La cárcel, la que quieren hacernos creer que busca la reinserción social, es un lugar donde el estado se permite ejercer el poder sin freno alguno, actuando como el peor de los tiranos. Y la gente aplaude, y pide más cárcel, más castigo, más ejercicio violento del poder, sobre las personas. Sobre los cuerpos de las personas, por es ahí donde el tirano ejerce el poder, sobre el cuerpo: Lo golpea, lo maltrata, lo priva del descanso, del alimento, de afecto. Y parece bien porque lo hace al “malo”.

Hace untiempo, en una cárcel de Valdivia, mujeres gendarmes casi matan a una reclusa. No se que delito cometió para estar en la cárcel, es un detalle, difícilmente hizo algo más grave de lo que le hicieron a ella.


Otras reclusas, viendo la situación, la protegieron, la llevaron al baño, la lavaron, trataron de calmar su dolor… curiosamente en este relato, estas recusas también son “las malas”

Golpeada, sintiéndose muy mal, con una deficiencia renal crónica, rogó que la llevarán al médico. Gendarmes se negaron…los “buenos”, el estado.

Tres días después la vio un médico, dio orden de trasladarla de urgencia al Hospital base de Valdivia, donde quedó en la UTI y debió ser dializada.

Esto, y cosas como estás, son las que piden para otros seres humanos cuando piden más cárcel, esto es lo que quieren para otros, obviamente no para los “buenos” entre cuales, por supuesto, están ustedes.

Cuando un tribunal condena a 10 años de cárcel a alguien, se enojan, “tan poco” para un delito tan grave, para alguien tan “malo”.

Porque desearle el mal a alguien no es bien visto, salvo que ese alguien sea un “malo”. Ahí está bien, ahí podemos descargar todo nuestro deseo de venganza “comunitaria”.

La cárcel debe ser el último recurso, las penas alternativas son las que permiten la reinserción social y castigan sin violar derechos humanos.
Pero nos les gusta eso, no les gusta el arresto domiciliario… “quedó libre, le va a salir gratis”, porque en su casa no será objeto de abusos, solo estará privado de libertad. Y no es la idea, la idea es violentarlos, que sufran, que cada día sea un infierno. Que el estado haga y deshaga con ellos, con su cuerpo, con su humanidad a su antojo, porque son los “malos”.
Porque la violencia del estado contra estudiantes, contra mapuches, contra ciudadanos en general la condenamos de inmediato, pero la normalizamos, la justificamos, incluso algunos la desean para los “malos”

Pedir sufrimiento para otros no nos hace ser buenas personas, solo porque los otros cometieron un delito, nos pone al mismo nivel del tirano, diría Foucault.

La cárcel debe ser el último recurso, el castigo para crímenes horrendos, reiterados, crímenes de lesa humanidad y aún en esos casos, la sociedad debe vigilar y no permitir que el estado pueda ejercer este nivel de violencia sobre otros.

Debe la sociedad toda, tomar consciencia que el estado que encarcela no tiene permiso para violar derechos humanos. Sin esa vigilancia, pedir más y más cárcel, nos convierte en cómplices.
Porque, si en algo nos da en el gusto el estado, es en acrecentar su poder en desmedro de nuestros derechos.

En este caso que les relato, el Instituto Nacional de Derechos Humanos interpuso un recurso de protección por todas las reclusas del módulo 82 de la cárcel de Valdivia, dado que los derechos humanos de estas personas son violados de manera sistemática.
Y el INDH simplemente no da abasto, hay pocos medios para tantos casos. Y aún así, presentan un recurso de protección tras otro.

Sacaran a algunos gendarmes, vendrán otros. Todos iguales, gente pobre, a quienes el sistema ha violentado desde niños, y que ahora tienen poder.
Esta historia relata un hecho que logramos conocer, en un módulo, en una cárcel chilena… una de tantas.

Artículo publicado originalmente en Diario Clever

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