LA DISPUTA POR LA CIUDAD

PENCOPOLITANO

“No hay ninguna lógica que pueda ser impuesta a la ciudad; la gente la hace, y es a ella, no a los edificios, a la que hay que adaptar nuestros planes ” (Jane Jacobs)

La gran mayoría de la población Chilena vive y vivirá en ciudades. Las ciudades son nuestro esencial hábitat en el siglo XXI y por lo tanto, influirá y condicionará la vida dentro de sí tal como cualquier otro ambiente lo hace con los seres vivos que acoge.

Esto es tan potente que sin lugar a dudas nuestra evolución como especie será en torno a las fuerzas con las que la ciudad condicione y/o determine nuestro desarrollo adaptativo. El homo sapiens será algo así como un -homo urbano-, a lo que si le sumamos la tendencia transhumanista que está a la vuelta de la esquina, lo que se nos viene es un ser humano absolutamente adaptado/intencionado a la vida dentro de la ciudad.

La ciudad no sólo es el ambiente que afectará y acogerá la evolución de nuestra especie (y de varias más de seguro), sino también, en lo más inmediato, es un macro <determinante social de la Salud> que con su forma y fondo dispone de antemano la realidad material con la que toda persona se relaciona. Usted que lee esto de seguro vive en una ciudad y también es probable que haya nacido dentro de una. Se abastece de comida y agua en la ciudad, se educa, conoce “el mundo” a través de ella, construye su moral (costumbre) y hasta su personalidad y carácter son afectadas por el espacio inmediato que nos rodea.

Lo que le sucede a la ciudad nos sucede a nosotros y lo que nos sucede a nosotros repercute en la ciudad.

El humano colectivizado y la ciudad son al fin de cuentas una unidad dialéctica, y ésta relación determina esencialmente toda la experiencia humana de existir. Es por ello que debemos evitar reducir del debate de la evolución de nuestro hábitat a una cuestión técnica-normativa. Pues sabemos que a lo que normas y leyes se refiere, hay más de poder que de justicia en muchos casos.

Los seres humanos somos mamíferos sociales esencialmente afectivos, altamente complejos en nuestro lenguaje y profundamente sofisticados en la manera con la nos relacionamos con el entorno, con la naturaleza. Y en esa relación hay un vínculo que trasciende la materialidad de la vida, la cual puede afectar nuestro ánimo mental para bien o para mal.

Por eso se clama por estética, armonía y belleza en la ciudad, porque la ciudad no es como algunos desean convencernos, un paño para mover las fichas de la ganancia económica de quién se apropió de un trozo de terreno, sino que es mucho más, es una experiencia vital tanto personal como colectiva.

Nuestra salud mental es directamente influida por los espacios y las dinámicas urbanas; no es difícil por ejemplo, dar con los distintos caminos por los cuales la falta de sol es en sí una causal de patologías psíquicas (déficit de vitamina D).

En el Plan Nacional de Salud Mental 2017-2025, tímidamente se expresa la necesidad del mejoramiento de la infraestructura de los barrios y de los espacios públicos como elementos necesarios para mejorar la salud espiritual de la población.

En una publicación en la revista Nature (1), Jim van Ox, psiquiatra y epidemiólogo de la Universidad de Maastricth en Holanda, expresa: “Poco a poco me he dado cuenta que, si sabemos que el cerebro interactúa con el ambiente, ningún aspecto de la salud mental se volverá más claro a menos que observemos el entorno”.

Por su parte el prestigio canal de la televisión pública alemana, Dolche Welle, expuso una nota llamada “Más enfermos mentales en la ciudad ¿Nos mudamos al campo?” (2) que: “A lo que sí nos pueden impulsar resultados como los de este estudio es a observar “qué es lo que nos provoca ese estrés negativo en las ciudades”, sugiere Meyer-Lindberg. Sólo un ejemplo: ¿contamos con superficies verdes? “.

Estas modificaciones a nuestro hábitat van generando nuevas enfermedades como es el caso de la solastalgia que se manifiesta como angustia por los cambios que experimenta el entorno en el cual vivimos. La revista médica The Lancet, analiza cómo está conectada la solastalgia con la falta de felicidad debido a un entorno hostil en el que una persona no puede hacer nada al respecto (3).

Así que cuando hablamos de ciudad y de sus cambios, no podemos dejar como único eje de importancia el especulado valor final de los departamentos. Este terrorismo del precio inmobiliario se ofrece como argumento frente a la urgente demanda ciudadana de reducir las alturas de los edificios que se levantan en Concepción, ello e idealmente, en función de una densidad demográfica consensuada participativamente por la comunidad penquista (esta es la cantinela amenazante de la Cámara Chilena de la Construcción). Además, el precio de las viviendas en un mercado neoliberal, que entiende al espacio vital humano simplemente como un recurso para ganar el máximo dinero posible y no como el espacio colectivo condicionante del ser humano, no es exclusivamente afectado por las necesarias regulaciones que deben ir ajustando las exigencias de una población más ilustrada, despierta y espontáneamente articulada, sino también con otros factores más especulativos tal como se expresa en la nota de CIPER, Viviendas a precios demenciales: causas y responsables: “[…] cuando se deja de ver la vivienda como un hogar y se comienza a ver exclusivamente como un producto mercantil, su condición de bien sin sustitutos y su aumento de valor en el tiempo, la hacen ser competitiva con otros fenómenos especulativos como las inversiones bursátiles, fondos mutuos, o incluso las mismas AFP […]” (4).

Hoy cumplir con la normativa es poder hacer prácticamente lo que se quiere. Si no vamos al caso de los “guetos verticales” de la comuna de Estación Central en Santiago, o analicemos el monstruo urbano Ciudad del Parque, de la inmobiliaria Aitué, que espera su aprobación ambiental para en 3/4 de cuadra, construir casi 1000 departamentos, 700 estacionamientos, un centro comercial y edificios de oficinas, proyecto que genera amplio rechazo por parte de la comunidad penquista por lo que significará no sólo su proceso constructivo, sino que irremediablemente hará de Concepción una ciudad que, para mal, cada día va tomando y sufriendo los problemas que se observan en grandes metrópolis como Santiago. Estamos permitiendo que sea sólo el interés económico de unos pocos, el motor principal de las transformaciones de nuestra comuna. Cuestión que no podemos permitir bajo ninguna circunstancia.

La tecnocracia es un espíritu que evita la discusión política, porque evita entrar en la arena de la ética, de la decencia y del respeto por la vida humana, el tecnócrata llevará toda discusión humana, como es la disputa por la ciudad, al plano de normativo (que les favorece) y de las vías regulares (que también le favorecen) haciendo de la conversación sobre la experiencia de vivir en una ciudad algo ajeno a lo humano y más cercana a la frívola mecánica. Pero sabemos que esto no es así. La ciudad es un punto donde se concentran múltiples fuerzas y que éstas a su vez se entremezclan y tensionan dinámicamente los procesos de desarrollo de la civilización, que hoy se concentra y se aquilata en las ciudades.

Otros temas como la gestión de riesgo, el cambio climático y sus consecuencias, la economía circular y el déficit de áreas verdes deben entrar en las ecuaciones y propuestas que apuntan a generar acuerdos para conducir el crecimiento de la ciudad. No permitamos que irresponsablemente se restrinja la discusión en la especulación de los precios, eso sería cerrar los ojos y permitir que nuevamente otra ciudad muera en manos de la codicia e insensibilidad de unos pocos. Exigir procesos participativos vinculantes, transparentar las fuerzas lobbystas y democratizar la información y las propuestas, es fundamental para que nuestra comuna no sea hecha a imagen y semejanza de Santiago, porque acá en Concepción tenemos y queremos nuestra propia identidad urbana, nuestra propia forma de comprender el espacio que habitamos y estamos trabajando para ello.

¡Nunca más sin nosotras y sin nosotros! Que se escuche fuerte.

Francisco Javier Córdova Echeverría

1- https://www.nature.com/news/stress-and-the-city-urban-decay-1.11556

2- https://www.google.com/amp/s/amp.dw.com/es/m%25C3%25A1s-enfermos-mentales-en-las-ciudades-nos-mudamos-al-campo/a-15192779

3- http://www.bbc.com/future/story/20151030-have-you-ever-felt-solastalgia

4- https://ciperchile.cl/2019/07/12/viviendas-a-precios-demenciales-causas-y-responsables/

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